: Zapotlán no se Acaba Nunca

por: Milton Iván Peralta

tercera y última parte

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Supe de otros talleres, uno de ellos arrinconado en el olvido, siendo un taller católico, creí que a mi padre le encantaría, pero duré pocos días, descubrí que hasta para mí era ridículo. Asistí a uno de maestros el cual me recordó el porque la escuela es absurda y aburrida, además no deseaba escuchar poemas de cuando alguien era alcohólico. Tal vez no sabía tanto de literatura, pero sí tenía la idea de no ser como ellos. No todo fue tan malo, me dijeron que la persona encargada del Archivo Municipal sabía mucho.

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Me costó trabajo llegar al archivo, ya que estaba en la última planta de la presidencia arrinconada después de perderme en un laberinto. Me platicó de los grandes hombres de Zapotlán, me mostró libros viejos y algunas fotos, pero a mi pregunta de dónde están los actuales escritores respondió “Zapotlán no se acaba nunca en su cultura; porque nunca existió. Zapotlán sólo tuvo un destello de arte, la gente importante nació y nunca estuvo aquí o se fueron para convertirse en grandes literatos”.

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Con un fracaso a cuestas sin poder adivinar qué me depararía el destino, tomé el último camión de vuelta a Tamazula, ese día también llovía, se iba la ilusión de ser pobre y feliz. Ya en casa mi hermano me dijo que buscaría suerte en Zapotlán, vendiendo discos piratas, me repitió esa frase tantas veces dicha por mí “Zapotlán no se acaba nunca”, a lo que pensé “lamentablemente”.

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