: Yo soy barrio…

por: Martha V. Sandoval

Hace unos días ocurrió una desgracia, últimamente han ocurrido muchas pero esta se caracterizó por ser violenta, se perdió una vida humana y otra se puso en riesgo. Dos niños que por observar una pelea entre pandillas fueron baleados.

Para quienes vivimos en colonias populares, mejor conocidos como barrios, el pandillerismo es algo cotidiano, sin importar la hora, en muchas esquinas encuentras jóvenes vestidos con playeras y pantalones holgados, tatuajes y en su mayoría con un loock medio rapado con siglas formadas con el mismo pelo.

En momentos llega a acostumbrarte la presencia de estos jóvenes, sobre todo te familiarizas con su estilo e identidad, pues el que vistan de tal o cual forma no los hace malos, son las acciones las que después se incorporan a esa imagen.

Tonalá es un municipio con una mayoría de colonias populares entre las que se pueden contar Santa Paula, Jauja, Tateposco, la Jalisco, Zalatitán, Basilio Vadillo como las más conflictivas en asuntos de pandillerismo.

Yo he atribuido la aparición de estos grupos al contexto familiar de cada uno de los jóvenes que las integran, a las particularidades de estas colonias, a la gente que convive en ellas, al nivel cultural y muchos otros factores que en su mayoría tienen que ver con la integración familiar.

Causa rabia pensar que dos niños hayan sido víctimas de peleas entre pandilleros. Estos dicen que defienden su territorio, pero lo defienden con qué o causa de qué, por qué, con qué derecho y sobre todo cómo lo hacen y aunque dicen que la pelea es “entre ellos” los daños siempre resultan mayores y a terceros.

Existe la controversia sobre que hacían estos dos niños menores de 6 años a las 11 de la noche presenciando una pelea entre vagos, ¿y los papás? Esas tampoco son horas para que los niños anden en la calle.

Las mamás de los pandilleros son otro tema, generalmente pasan el día defendiendo a sus hijos con los vecinos, que son muchachos bueno, trabajadores, que no le hacen daño a nadie y que si se juntan en la esquina es para divertirse.

Cuando se llega la noche y el olor a mariguana, tonsol y otra clase de estupefacientes comienza a aflorar por las calles, la policía entra en acción y es cuando salen las mamás a defender lo que dicen saber tienen en casa, la mayoría de las veces las mamás ganan y los muchachos se quedan en su esquina.

A la media noche y en la madrugada se escuchan las corretizas, en el mejor de los casos las pedradas azotan tu puerta y ya actualmente, los balazos estrellan vidrios y quitan vidas humanas que nada tenían que ver con esos jóvenes indefensos que sus madres protegen y que sólo se divierten sanamente.

Ya es tiempo de que nos quitemos el miedo y comencemos a contribuir denunciando, impidiendo este tipo de actos, tenemos que dejar de proteger delincuentes.
Las autoridades también deben entender que la educación es la principal arma para combatir el pandillerismo y la delincuencia.

Tampoco se trata de juzgar a quines vistan con pantalones holgados o posean un tatuaje, no, sino a aquellos que después de tanto tiempo de verlos, de soportar violencia, agresiones y todo tipo de actos vandálicos, no los protejamos más, eso nada tiene que ver con el barrio, pues se supone que los barrios están formados por gente que se ayuda una a otra, no que se destruye y protege delincuentes dentro y fuera de su casa.

Moraleja:

Crear una identidad propia o formar parte de un barrio no es sinónimo de delincuencia, pero matar si lo es y si los padres de estos jóvenes no lo consideran así, entonces hablamos de un problema mayor.

2 Respuestas a “Yo soy barrio…”

  1. efrén rangel uribe Dice:

    ¡Cuanta tristeza causan estos casos! Yo como profe coincido contigo en que la solución a muchos problemas está en la educación; esa que inicia y que los padres con el ejemplo debemos inculcar, esa que en las escuelas debemos cotinuar, esa que las autoridades deberían cultivar y proteger… en fin esa que debería existir en una sociedad menos enajenada en el tener, y más comprometida con el ser. A veces ni humanos parecemos.

  2. Martha Sandoval Dice:

    Es un pena tener que decirles por aquí que el viernes, un día antes de que esta columna apareciera, otro niño fue víctima de pandillas, ya basta de estar protegiendo delinduentes.
    Y Efrén, dice bien, el ejemplo de los padres a los hijos es muy importante, pero esta sociedad está carente de educación, de humnidad, de compromiso, respeto, de todo.
    Dónde pararemos.

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