: Un ejemplo de la justicia mexicana en tres actos
por: Milton Iván PeraltaPrimera llamada. Aunque el formato no lo parezca, -tome la estructura de los chistes más que el teatral- la historia es verídica.
Segunda llamada. Los nombres y algunos detalles fueron cambiados, pero por lo demás es la neta.
Tercera llamada…
PRIMER ACTO
Feliciano atendía como todos los días su tienda. “La más chingona”, así la hacía llamar, no era precisamente la mejor de la colonia, pero por lo menos sacaba para mantenerse él, su esposa y sus hijos. Feliciano habría la tienda a las 5:30 de la mañana para preparar los jugos y lonches para los estudiantes y trabajadores, era la rutina de casi toda la semana “afortunadamente existe el domingo”, decía Pánfila.
Un día, tal vez como cualquier otro, entra una señora a la tienda, agarra papas, refresco. Sigue buscando entre la leche y el yogurt. Entra un tipo, se arrima hasta el mostrador, Feliciano ve un partido de la Euro, el cliente pregunta por el marcador, “España le va ganando a Rusia”, responde Feliciano. La señora pone en el mostrador los artículos y pide un kilo de huevo, Feliciano les da la espalda. Al voltear un arma apunta a su cara.
Lloran de rabia y de impotencia. Doña Pánfila intenta consolar. Perdieron lo del día, tal vez más, mucho más. Pero Feliciano va y denuncia a las autoridades, los cuales le prometen ayudar. Él no se queda así, busca y encuentra. Él le dice a las autoridades dónde se encuentran los ladrones. Los atrapan.
A los tres días salen libres.
SEGUNDO ACTO
Roberto llega llorando a la tienda “La más chingona”. Pide una cerveza, la destapa. Se encuentra al punto del llanto. Feliciano, como conocedor de sus clientes, le cuestiona qué pasa, Roberto entre lágrimas dice “me acaban de robar mi lap”. Feliciano sabe el trabajo que tuvo su cliente para comprársela. Pasan las cervezas, mientras le cuenta todo a detalle, Feliciano sabe quien le robo, le platica que hace poco salió de la cárcel, así que lo anima y ambos van a denunciar.
La ley promete investigar. Pero entre Roberto y Feliciano dan con la señora. La vuelven a meter “al bote”. Feliciano le cuenta a su esposa “ahora sí esta pichi vieja rata no sale en un buen rato”.
Una semana después esta libre.
TERCER ACTO
Pánfila y Feliciano vienen del centro, acaban de dar la vuelta, hay que distraerse después de un largo día de trabajo. A una cuadra de su casa se encuentran a la mujer que hace días le apuntó a la cara, no iba sola, cuatro o cinco tipos la acompañaban.
Roberto le cuestiona a Feliciano que si la va a denunciar por la “putiza que les pusieron”, a lo que Feliciano responde “para qué, la ley sirve para pura madre”.
Fin.
29 de Junio de 2008 a las 19:29
Si, ponen puros pretextos, que tienen que agarrarlos con las manos en la masa, que no hay suficientes pruebas, que es el compadre del comandante, que somos unos exagerados ya que el que te apunten en la cara no duele, lo que duele es el disparo y si no te dispararon y no te mataron pues nada se puede hacer.
Milton, yo te creo todo lo que has dicho en esta columna.