: Tzaputletena, la diosa olvidada

por: Milton Iván Peralta

El lunes presentaron el libro y Diosas Prehispánicas, historias y leyendas, en las instalaciones de la biblioteca “Juan José Arreola” de Ciudad Guzmán, teniendo como visitantes a alumnos de la escuela primaria “José Clemente Orozco”, así el cronista de la ciudad Fernando G. Castolo, como el regidor José Luis Orozco Sánchez Aldana, Silvano Hernández, cabe destacar que una vez más no hizo acto de presencia la regidora de cultura, Patricia Carrillo.

María del Carmen Orozco Cano, la autora del libro, dijo que era lamentable que “la Diosa Tzaputlatena, fuera casi una perfecta desconocida para los habitantes de Zapotlán el Grande, la mayoría ignora que fue una mujer importantísima, diosa de la medicina, porque aprendió a hacer emplastos, ungüentos en sus tiempos en que no había médicos ni nada de lo que hoy se conoce”.

La figura principal de su obra es precisamente la diosa Tzaputlatena, de la cual su autora dijo haber tenido conocimiento de las charlas sostenidas por quien fue el fundador del Museo de las Culturas de Occidente en esta ciudad, Esteban Cibrián Guzmán, cuando en 1972 se vino para trabajar en la Escuela Regional de Educación Normal, y de las clases que daba de español, literatura e historia, había una que era antropología.

Por esta materia tuvo la necesidad y la oportunidad de ir al museo local en donde a partir de las charlas que sostuvo con don Esteban Cibrián y los vestigios que había en este museo, cuando en el tiempo anterior a la conquista por los españoles, se veía a los dioses con una dualidad, hombre - mujer, a un dios siempre le acompañaba una diosa, sin necesidad de ser su esposa.
La autora hizo gala del conocimiento adquirido en sus trabajos de investigación que le permitieron dar forma y editar su más reciente libro, Mujeres y Diosas Prehispánicas, lo que fue captado muy bien por los presentes en el acto, a quienes incluso se les hizo preguntas de la narrativa recibiendo a cambio, a quienes contestaban acertadamente, un volumen de manos de la maestra Orozco Cano.

Antes de concluir su intervención y aprovechando su mayormente audiencia joven, de estudiantes, los invitó a estar actualizados en los adelantos en cibernética pero, principalmente, en la lectura de libros, “donde se encuentra la mayor riqueza”, porque dijo que en ellos se encierra un cúmulo de conocimientos, de muchas horas de trabajo, investigación e interés de sus autores, conocer la historia para saber cómo vivieron, cómo era el entorno y modo de pensar de las gentes de ésas épocas.

Al final el cronista de la Ciudad, Fernando G. Castolo, lanzó preguntas a los estudiantes y quien respondiera correctamente se ganaba un libro.

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