: Tiempos postmodernos

por: Milton Iván Peralta

Colaborador del Suplemento La jirafa, Ayante Oceguera.

El concepto “calidad de vida” nace más o menos recientemente, fruto de la transición de la sociedad industrial a la post industrial. Es paradójico cómo luego que Occidente, relativamente, ha conseguido satisfacer sus necesidades básicas: alimentación, educación, salud, cultura, etc. aparecen efectos perversos a causa del modelo seguido para lograr dichos satisfactores, inéditos problemas sociales nacidos de la relación del hombre con la tecnología, además de que persisten los antiguos problemas como la pobreza y el desempleo. Las grandes corporaciones y la marginación del individuo de los procesos de decisión (hay democracia pero, nadie, ni el ciudadano de a pie o el Presidente de la República, pueden cambiar el sistema) y la homogeneización de la cultura inducida por los medios de comunicación masiva -el llamado sistema neoliberal, pues- han logrado que las personas pierdan sus referentes de pertenencia e identificación.

En la sociedad de la información, la variable “medio ambiente” –entendido en un sentido amplio como el territorio, el trabajo, la cultura y las relaciones sociales- influye sobre la calidad de vida, la interacción de éste con el uso del tiempo y el espacio cotidianos, demuestra la interdependencia de todas las dimensiones de la vida humana y nos llama a reconocer los límites del sistema. Por ejemplo, así como un ecosistema deficiente significa salud deficiente, desequilibrios sociales significan conflictos sociales, o como explica un personaje con el que están obsesionados sus amigos y enemigos “Es necesario disminuir la brecha entre los que nada tienen y los que lo tienen todo, sólo por estar en paz con uno mismo debería bastar, pero ello también servirá para dar más seguridad al capital de los de arriba y a las calles. Por el bien de…”.

Considerar la calidad de vida como articuladora de la complejidad nos deja verla como proceso que integra al sujeto; una supradefinición sería que la calidad de vida es un grado óptimo de satisfacción de las necesidades y las subdefiniciones serían estados intermedios, la articulación entre la primera y las segundas es múltiple, el articulador sería el individuo integrado en el proceso, y el sentido articulador la capacidad del sujeto para dominar y conducir su vida.

El concepto calidad de vida es una realidad dinámica, abierta, un concepto que se renueva a sí mismo cotidianamente. En consecuencia, la calidad de vida es a la vez una síntesis y ampliación entre los sujetos individual y colectivo, por lo tanto, para entenderla se necesitan un análisis microsocial y otro macrosocial, éste análisis se debe hacer a escala local y a escala global. Una lectura de la calidad de vida como síntesis de reciprocidad entre elementos, es lo que nos lleva a pensarla como una expresión de la complejidad de estos, nuestros “tiempos postmodernos”.

Ayante es colaborador asiduo del suplemento La Jirafa, que es publicada en las páginas del Diario de Zapotlán, todos los sábados.

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