: Terminó

por: Carlos Efrén Rangel

Quedan unos cuántos días. Tres para ser exactos si contamos hoy y el gobierno estatal que comenzó Francisco Javier Ramírez Acuña, tendrá su final el próximo jueves 28 de febrero, un día después entrará en funciones Emilio González Márquez, del mismo partido aunque no del mismo grupo político. Así, con a tan poco tiempo de cerrar este ciclo, bien vale la pena hacer un recuento de los daños, por lo menos desde la óptica de este tecleador, ¿cómo recordaremos el sexenio de Ramírez Acuña y un pedazo de Gerardo Octavio Solís?

De fuerte personalidad y decisiones inquebrantables, Francisco Ramírez Acuña tendrá que ser recordado por múltiples acciones. Desde aquellas visitas a El Chante y Cuautitlán cuando las personas con el ánimo por los suelos luego de que el temblor del 2001 destruyera parte de sus casas, se vieran desilusionadas con la llegada del Gober, quien tuvo mucha confianza en que las Chivas ganaran el fin de semana, pero no de creer que los daños en las casas fueron causados por el temblor y por lo tanto necesitaban ayuda, de la que llegó bien poca.
Recordaremos a Ramírez Acuña en aquellos visitas proselitistas a las que se les llamó Informes Regionales, en el que cambió decenas de nombres a comunidades de la región, que presumió cuentas alegres y que cumplieron los objetivos de estrechar lazos políticos y de paso hacer llegar votos a su partido, por esos tiempos tan necesitados.
En Autlán recordaremos sus visitas a carnaval, la parsimonia para fumarse en puro al lado de Carlos Meillón, Emilio González y Arturo Zamora, como si en la capital del estado no se desarrollara en ese mismo momento un informe de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Y es quizá ese rubro donde más se pueda recordar a Ramírez Acuña, como un gobernador a quien los Derechos Humanos son un impedimento para realizar sus funciones, con la molestia propia que generan los renegados que no están de acuerdo con él. Valga recordar el 28 de mayo cuando incluso organismos internacionales reconocieron violaciones y torturas a los manifestantes por la Cumbre de Jefes de Estado.
Podemos recordar también aquellos inicios de administración cuando antes de que hubiera globalifóbicos, había que hacer redadas en fiestas Rave y dejar escapar a hijos de funcionarios que andaban por las mismas. Podríamos recordar la desfachatez de negar hasta el cansancio lo que comprobó hasta el hartazgo, que la Procuraduría que dirigía su Delfín, la institución en la que apoyó su trabajo tenía más quejas sobre violaciones a los derechos humanos que nunca.
¿Algo más? Sí podemos hablar de desfachatez con la construcción de carreteras en la costa, mal hechas, mal planeadas, carreteras que resultan en un atentado a los ecosistemas, que no tienen los permisos de las dependencias federales y que no se tuvieron porque para qué necesitarlos si se cuentan con el Visto Bueno del Señor Gobernador.
“A mí sólo me regañan los jaliscienses” dijo cuando Fox enojado le reclamó el destape a Calderón que ahora lo tiene de Secretario de Gobernación en el gobierno de Lipe, una de sus frases para recordar.
La razón para recordar todos estos amargos momentos de la historia de Jalisco, es para comenzar a crear un panorama en lo que tenemos que trabajar quienes vivimos en este estado. Como ser humano perfectible, lo de Ramírez Acuña queda como pendiente para Emilio González Márquez, quien por lo menos en el gabinete designado no retomó un tema trascendente para el desarrollo de Jalisco y padece de un centralismo que lo hace pensar que de Tlajomulco para acá, ya se necesita pasaporte.
Pero valga pues decir se acabó, deja saldos positivos (algunos) y deja saldos negativos (otros más). De poco van a servir si no se mejoran.
¿Cómo recordará ustedes, estimados cinco lectores el gobierno de Ramírez Acuña? Que este arroz ya se coció y este cuento terminó.

Una Respuesta a “Terminó”

  1. HUMBERTO Dice:

    Lo de el odio, por llamarle de algún modo, a los derechos humanos del exgober, ¿No tendrán relación con don Juan Sandoval a desaparecer la dependencia?

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