: Teatro del Pueblo: un fracaso más.

por: Martha V. Sandoval

¿A ustedes les gusta asistir al teatro?, a mi sí, aunque no es con mucha frecuencia, me gusta buscar la oferta cultural en los periódicos, la mayoría de las obras me llaman la atención y quisiera verlas todas, pero la realidad es aunque disponga del tiempo para hacerlo, la mayor parte del tiempo no tengo el recurso primordial, dinero.
Dicen que en Guadalajara tenemos pocas opciones para disfrutar de este arte, yo creo que opciones si hay, existen muchos lugares donde en el transcurso de la semana se presentan todo tipo de obras, quizá lo que no hay son espacios de gran magnitud para realizar estas puestas en escena, por eso el ayuntamiento tapatío le apostó a la construcción del Teatro de la Ciudad.
Las autoridades académicas y tapatías argumentan que en Guadalajara hacen falta espacios destinados al teatro, hacen falta lugares a los que puedan acudir todos los habitantes a divertirse culturalmente, pero también lugares accesibles monetariamente hablando.
Actualmente al teatro de la ciudad se le han invertido más de 35 millones de pesos y dicen faltan 100 más para concluirlo, por lo que se ha decidido poner en venta el inmueble y cancelar la obra. No quiero pensar mal, pero desde el inicio de la obra a mi olió a desvío de recursos y como no con una elección en puerta, pues fue Emilio González quien hizo la propuesta y quien estuvo al frente de todo este movimiento, además aseguró que este año se concluiría.
El Teatro de la Ciudad se anexará a la lista de obras inconclusas entre las que destacan: el circuito Periférico, el circuito Patria, los Arcos del Milenio y alguna otra que se me escape, no se si deba incluir el Nodo Vial Colón.
A mi me gusta mucho el teatro, pero es una actividad cara, una de las principales razones es que no hay mucha demanda y los lugares en los que se montan las obras generalmente son lugares reducidos y las entradas son accesibles sólo para un sector socioeconómico de clase media en adelante, pues los precios oscilan entre los 50 y los 100 pesos, recaudación que también dudo sea suficiente para pagar a todos los actores y su producción.
También tenemos el Teatro Galerías, que yo lo llamo “garrerías” porque sólo se presentan obras en la que participan artistas afamados o cosas muchas veces sin sentido, una cultura muy comercial, además de que los boletos tienen un costo promedio de los 200 hasta los mil o más pesos, cantidad no costeable para muchos.
El Teatro Degollado ni hablar, una gran joya arquitectónica, que la mayor parte del tiempo prefiero disfrutar desde el exterior, sitio al cual sólo pueden ingresar quines se atrevan a pagar los exorbitantes costos de los boletos, pero bien vale la pena por lo menos ir una vez al año, hagan su ahorro.
Últimamente el Teatro Diana se ha convertido en lugar ideal para albergar las mejores puestas en escena, afamados cantantes, operas, danzas, todo lo que nunca había venido a Guadalajara “por no haber un lugar adecuado para ello,” sitio que además la Universidad de Guadalajara lo definió como accesible y el teatro al que podrían acudir todas la familias tapatías.
Yo no he asistido nunca, y no porque no he querido, sino porque nuevamente me he enfrentado a los precios, tampoco mis vecinos han ido, ni los de la colonia vecina, ni los de la otra, casi nadie de los habitantes de las zonas populares a acudido al Teatro Diana a deleitarse del arte teatral, de la música o de cualquier actividad ahí llevada acabo.
Duele decirlo pero en Guadalajara los teatros no son para la gente pobre, son para los que pueden pagar y por más que intenten hacer teatros, aun denominados “del pueblo” se verán vacíos de toda la gente que las autoridades universitarias y gubernamentales quieren ver, porque no hay dinero para gastar en diversión, apenas nos alcanza para comer.
Moraleja: La cultura no es para encerrarse en lugares lujosos, ahora se han dado cuenta de que ésta ya no es negocio si no se tienen espectadores.

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