: Superstición

por: Carlos Efrén Rangel

¿Qué va a ser de mí? Desde la noche en que el gato negro asaltó la sala de mi casa para dejar ahí su más oloroso recuerdo, y que el gato que cuida mi casa libró con él una fiera batalla que sólo fue interrumpida por certeros escobazos que les propiné, desde esa madrugada en que me despertaron, la vida no ha sido la misma. No duermo tranquilo. No respiro en paz. Pierdo la paciencia. Apenas termino una carga de trabajo cuando ya otra exige ser atendida y no se ven avances por ningún lado. ¿Qué va a ser de mí? Pensé esa madrugada cuando al correr al gato negro que se zurró en mi sala vi que el calendario anuncia la llegada del martes trece de mayo. Martes trece. ¿Qué va a ser de mí?

Ese resto de madrugada regresé a la cama y mi sueño antes apacible y placentero se tornó a sensaciones e imágenes de guerra, un enfrentamiento de cara a las fuerzas del mal en la que tenía que pisotear flores hermosas, retratos de personas amadas para salvar mi vida, para apenas sobrevivir. La respiración se tornaba agitada y el aire de mi habitación densa.

Hasta antes de ese día yo navegaba con velas desplegadas y el viento en popa. La vida me sonreía, los negocios salían bien, llegaban del correo muchos mensajes de apoyo y demostraciones de amistad, siempre había un momento para compartir con amigos la charla animosa, el canto alegre, la reflexión profunda. El beso dulce y el abrazo cálido de la mujer amada. El gato negro se lo llevó.

Hay dos versiones. Una dice que ser supersticioso es de mala suerte, otra que consagró un famoso matador de toros dice lo contrario, que es de mala suerte no ser supersticioso. Yo ni enterado estaba de tal situación. Ni mi importaban sin quiera las patas de conejo, los espejos cuando se quiebran, la sal que se derrama. El trébol de cuatro hojas era seguir al pie de la letra proyectos bien diseñados, tomar la vida con buen humor. En época de calor disfrutar los helados de limón y en época de frío gozar con el té y el café caliente.

Pero esa sensación que me enchinó la piel la mañana en que el gato negro sacudió con su olor a azufre mi olfato, cuando me miró con ojos agresivos y quebró el cristal que cubría el retrato familiar, cuando se colgó de la antena de la televisión y cuando el muy idiota no salió por la puerta si no hasta que lo obligué a escobazos mientras él me tiraba rasguños, cuando desapareció de repente en la oscuridad del patio sin que yo lo viera, y sin que mi perro otras veces duro con las visitas felinas, ni se inmutó, esa sensación aún me acompaña, aún me hace preguntarme ¿qué va a ser de mí?

Me he convertido en un hombre miedoso. No puedo evitarlo y no me da miedo confesarlo. Cuido de no pisar las líneas en las que se unen los mosaicos del piso. Cuido de que el minuto trece de cada hora sea dedicado a agradecer a Dios y a las buenas vibras por seguir con vida, solicitando me ayude a entender ¿qué va a ser de mí?

¿Qué va ser de mí? Ahora que el universo conspira para que la comida sea amarga. Ahora que todo lo que digo, todo cuanto hago irrita a mi mujer y no importa que lo haga con las mejores intenciones. ¿Qué va a ser de mí? Ahora que la agenda está llena, ahora que se acabaron las bebidas que no me quitan el calor, ni la ansiedad. ¿Qué va a ser de mí? Ahora que mis amigos se van. Ahora que tenga que volver a la cama a respirar el mismo aire pesado, que tenga que soñar los mismos horrores, que tenga que volver a levantarme de madrugada a cambiarme la camiseta porque está empapada de sudor. Y huele, apesta a orines de gato negro, el mismo que desapareció en la oscuridad de la noche y que mi perro, certero cazador de felinos, ni siquiera despertó cuando los ojos negros desaparecieron en la puerta que él custodiaba.

¿Qué será de mí?

De regreso a la ficción. Estimados Cinco lectores, pasen un buen fin de semana.

5 Respuestas a “Superstición”

  1. humberto santana Dice:

    Cuidado al pasar debajo de las escaleras…ji.

  2. Miguel Arechiga Dice:

    Sugiero que acudas con un chaman o algo por el estilo Efrén, más vale prevenir…, no vaya a ser que el torero tenga razon y sea de mala suerte no ser superticioso. Salu2.

  3. Pereque Dice:

    Diagnostico neuropatía causada por un parásito del gato. Eso explica su desorden obsesivo compulsivo y el gusto amargo de la comida. Con el tratamiento deberá desaparecer la ansiedad y con ella el sudor y el calor. XD

    ¡Saludos!

  4. Ale Dice:

    Me encanta su regreso a la ficcion mr. Efrén!
    Saludos!!!

  5. Ale Dice:

    ahhh abusado también con las monedas que caen en aguilaaaaaa

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