: Sida

por: Carlos Efrén Rangel

El SIDA es un problema grave, tan silencioso como mortal. A grandes rasgos se podría resumir que aunque la pelea contra el virus mundial y localmente no lleva los resultados muy parejos, hay condiciones que hacen distinta la situación, posiblemente incluso sean signos de mejoría. La manera en la que las personas asumamos nuestra relación con el SIDA será trascendente. Según un estudio que acaba de hacer el COMUSIDA Autlán las actitudes han cambiado, aunque los conocimientos sobre la enfermedad no son los más adecuados. Hay oportunidad de reflexión.

Pero otra vez, vamos a poner información a la opinión. El COMUSIDA realizó un estudio con 120 personas de distintos grupos sociales de Autlán para medir el avance que ha logrado la institución y otras en la prevención del contagio de VIH. La buena noticia está en las actitudes.

De a poco las personas hemos dejado de creer que el SIDA es una enfermedad exclusiva de homosexuales, un castigo un divino; de a poco tenemos una mejor actitud para convivir con la enfermedad y quienes la padecen y hacer lo propio para erradicarla, la titular de COMUSIDA Autlán Leonor Guerrero lo resumió: “El 82% reportó una actitud positiva para aceptar y enfrentar el SIDA, el 11% reportó una actitud negativa con rasgos de negación”.

El once por ciento de Autlán es un montón de gente. Más o menos unas 5 mil personas que prefieren vivir con una mano en un ojo, y la otra en el otro. Según la funcionaria este rubro ha mejorado. Cifras de años anteriores demostrarían que en términos generales a nivel de actitud estamos mejor preparados para enfrentar la pandemia.

En donde están las deficiencias más graves, según la misma funcionaria es en el nivel de conocimientos. A las mismas 120 personas que se usaron como muestra representativa se les aplicó un examen de conocimientos: “El 78 por ciento de los encuestados contestaron correctamente las preguntas. El 10 por ciento no supieron o se anularon sus respuestas”.

La principal deficiencia es que no se ubican las situaciones de riesgo y el otro tema es que no se identifica totalmente los puntos de entrada: “una de las dudas más comunes es si el VIH se puede trasmitir por sexo oral”. Que la línea de trabajo sucesiva de la institución será por la línea de la información.

Si bien el nivel de responsabilidad con el que asumimos una vida sexual activa es responsabilidad personal, los elementos, información y actitudes, que usamos para asumir esa posición los encontramos en instituciones: familia, gobierno en su conjunto, medios de comunicación. Las instituciones no deben tener incidencia directa en las decisiones personales, pero sí tienen la responsabilidad de otorgar información y actitudes que den luz en tomar esa decisión.

Con un gobierno estatal mojigato y en términos de concepción de valores humanos permeado de actitudes medievales, no es raro que: “el 67% crea que la abstinencia y la fidelidad son las mejores alternativas de prevención” asegura la experta y remata: “Cuando sabemos que poco tiempo podemos estar abstinentes y de la fidelidad pues sólo con un compromiso mutuo y sin riesgos previos”.

Un método que hasta ahora, mantiene la cifras a nivel de tragedia mundial. Sea por Dios.

Aún con que las cifras mejoren no veo condiciones para echar las campanas al vuelo, que de hecho COMUSIDA no lo hizo, pero por si a alguien se le ocurre hacerlo. El 20 por ciento de la población no tienen información correcta y otro once por ciento mejor niega el problema (conozco a un Gobernador que cabe en ambos porcentajes) aún hay condiciones y necesidades de que instituciones y a nivel individual se asuman responsabilidades.

Nunca, como ahora, es cuestión de vida o muerte.

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