: Reverdece
por: Martha V. Sandoval
Últimamente no me había dado tiempo de observar el verdor de los cerros, ni la intensidad con que cae la lluvia. Nuestros quehaceres son tan agitados que este tipo de cosas suelen ser molestas pues a las primeras aguas tenemos que podar el pasto cada semana, quitar la que llamamos “malahierba” del jardín y odiamos enlodarnos los zapatos camino al trabajo.
No nos gusta que llueva porque las calles se inundan, las paredes de la casa se humedecen y las tapas de las alcantarillas truenan con la presión, creemos que la ciudad se cae en pedazos cada vez que la naturaleza nos hace compañía, la creemos mala, inhumana, pero es porque no nos hemos tomado el tiempo de entenderla.
Uno de estos días, dense el tiempo de separar las gotas de la lluvia hasta ver cómo conforman esa cascada intensa. Vean como las plantas que están en tu jardín con el agua de la lluvia se ponen más verdes y brillantes que las que riegas tu mismo con agua potable y que nunca han bebido del cielo.
Uno de estos días pensemos en la gente del campo, la que espera cada año con ansias el temporal y que disfrutan cada tormenta, pensemos que es mejor comer productos que se riegan con aguas limpias que con aguas procesadas o contaminadas.
Quizá eso cambie la perspectiva de que la lluvia no viene a hacernos daño, ni a inundar familias ubicadas en las faldas de los cerros, en zonas lacustres o a las orillas de los ríos, ni para desbordar presas que inunden colonias ubicadas a escasos metros. En qué cabeza cabe tal desfachatez.
Moraleja:
Disfruten el fin de semana y el verdor que tengan a la vista que sólo es una vez al año.

