: Quejas

por: Martha V. Sandoval

Después de las continuas fiestas de este fin de semana hoy me fue difícil levantarme a trabajar, además de que después de tanta felicidad y buenos deseos, hoy como muchos de ustedes, tendré que lidiar con el alza al transporte público y sufrir con la ineficiencia del mismo, aun así el Cardenal, Juan Sandoval y de verdad que no es mi pariente, dice que están en todo su derecho y aprueba esta medida.

A mi nunca me ha parecido que Juan Sandoval opine sobre cosas que ni siquiera ha experimentado como lo es el transporte público, yo nunca lo he visto en uno, así que mejor se dedique a lo que sabe “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Ahora si esta columna estará muy quejumbrosa y ustedes dirán si tengo razón, un dos por ciento de aumento al salario no es suficiente para pagar el aumento de todos los servicios y productos que tenemos que solventar en nuestra vida diaria.

Dos mugres pesos y para empezar ya subió el camión 50 centavos, las toritillas un peso, los jitomates, cebollas, azúcar etc, hasta cinco pesos o 10 o más, no se diga el pago del predial, la tenencia, el agua, la luz, no es suficiente.

Desgraciadamente nos hemos hecho dependientes de todos estos productos, pero es que si nos enseñaron a vivir, aun así he tenido ganas de poner uno de esos huertos de las famosas “casa ecológicas” así por lo menos poder producir lo que me como.

El Cardenal Sandoval Iñiguez dice en el caso del transporte que es un negocio y no pueden andar por la vida regalando el servicio tan útil para los pobladores de estas ciudades, en eso tiene razón, pero también existe un abuso por parte de los mismos transportistas o mejor dicho de los dueños de este gran negocio, porque ellos son los que ganan, lo que no mejoran el servicio, pero con la ayuda de nuestros gobernantes hacer un negocio redondo.

Existe abuso de los empresarios, que a pesar de sus importantes ganancias pagan sueldos miserables y exigen extenuantes horas de trabajo.

Existe mucha necesidad y pocas oportunidades de empleo, por eso uno acepta ese tipo de trabajos que degradan la calidad humana y enriquecen a los mismos que día con día nos quitan más de lo que nos corresponde.

Se terminan las fiestas de este diciembre del 2006, la sonrisas se apagan poco a poco, ahora esperamos el año nuevo para pedir deseos quizá irrealizables o por lo menos uno que nos de la esperanza de que el año entrante será mejor en todos los aspectos. Ojalá que así sea.

Moraleja:

se los dije, puras quejas, pero no por eso menos ganas de trabajar para sepultar todos esos lamentos.

4 Respuestas a “Quejas”

  1. Gerardo Montaño Dice:

    En este mundo es la unico que se puede hacer: quejarse. Y tratar de mejorar el mundo en que vivimos, por que no??
    Por lo del Cardenal Sandoval, de que puede quejarse un presvitero si anda de arriba a bajo en un sentra del año. Creo que hace algunos años Carlos Efrén Rangel, ( si¡¡ el mismo de palabra clave) hizo en una nota en un periodico local “voz de la costa” (me acuerdo), un leve y camuflada critica indirecta a eso, por la visita de un religioso con un coche mejor que el de cualquiera.
    Pero al fin de alcabo que ellos no les pertuba el sueño. Ya ni siquiera el alza de la gasolina y de la roja…al fin no la pago.
    Lastima por aquellos que nohan conocido las “maravillas” de andar a trasvales. jeje

  2. Carlos Efrén Rangel Dice:

    Ja pensé que nadie lo habia notado.
    Fue la nota de cuando llegó a Autlán el Obispo Gonzalo Galván Castillo.
    Gracias Gerardo.

  3. Martha V. Sandoval Dice:

    Yo mucho tiempo utilicé transvales y si, me ahorraba en camiones muchísimo, más que tomaba en promedio de 8 a 10 camiones al día, la mitad de mi sueldo se iba al transporte público, pero ahora ya no los puedo utilizar porque ya no soy estudiante, pero los extraño mucho.
    Ahh por cierto que hoy cuando abordé mi camión al trabajo le di $4.50 y cuando me dio el boleto me regresó 50 centavos y me sentí contenta de pagar por última vez cuatro pesos, además de lo decente del camionero.

  4. Humberto Santana Dice:

    Esto se veía venir; los dineros ahora son bendecidos por señores de anillo y capa que nada saben de pobrezas. ¡ Que lejos están de la humildad del niño que dicen que nació en un pesebre!

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