: Qué no sabes quién soy
por: Martha V. Sandoval¿Acaso no sabe quién soy yo? Y yo siempre les respondo: No. Pueden vociferar lo que quieran, pero el ser la esposa de, la prima de, la hermana de, la dueña de, no les da privilegios especiales en el trato, aunque eso aun no le queda claro a la esposa del Procurador Tomás Coronado Olmos, que a decir verdad si me la encuentro en la calle no tendría ni idea y aunque esto podría parecer chisme, no es más que una protesta a favor de la igualdad.
Resulta que esta señora se presenta en una prestigiada tienda y quiere hacer una compra, en la tienda hay clientes que llegaron primero y que por derecho se les tiene que atender antes, pero eso no es importante pues ¡ella es la esposa del Procurador!, motivo suficiente para solicitar el despido de la joven que osó ignorarla y atender a los clientes que llegaron primero.
Para empezar si yo fuera esposa del Procurador Tomás Coronado me daría pena andarlo divulgando y más pena con tremendo berrinche, haciendo uso de la fuerza pública –unos guaruras que desde luego se pagan con nuestros impuestos- para que la defiendan de tan terrible ataque, ni que fuera para tanto, al contrario, andar divulgando esas cosas le puede provocar que le cierren las puertas en los establecimiento, vaya usted a saber de qué cosas la puedan acusar.
Eso indica que ya no hay dignidad ni igualdad en esta ciudad y ahora resulta que las desconocidas esposas de los que se dicen nuestras autoridades van a venir a decirnos que hacer, ven demasiada televisión, ese tipo de papeles de divés sólo ocurren en las series norteamericanas.
Otro detalle digno de contarse es que la nota desapareció de los medios, el miércoles a las dos de la tarde durante el noticiero de Patricia Romo Sagún hicieron referencia a tal suceso pero nadie más y hoy no apareció nota alguna en la prensa, mucho menos en tele.
No es que uno quiera pensar mal, pero parece que los millones que se donan para esos actos de caridad, de deporte, de entretenimiento rinden frutos, porque para ser sinceros, usted y yo, siendo como comúnmente se dice “hijos de vecino” que oportunidad tendríamos de evitar la fila en el banco por ser el esposo de, o la vendedora de, o la trabajadora de o el tendero de, y que un par de “guachos” exijan se nos atienda con prontitud. Ninguna y no tendrían porque.
Hoy sigo sin saber quien es esa mentada doña esposa del Procurador y hay que tener cuidado porque no vaya ser que pierdan el empleo por no hacerle reverencia como la realeza de la ciudad que se dice ser.
Moraleja:
La humildad es la mejor virtud que se puede tener.
5 de Diciembre de 2008 a las 12:10
El término de Realeza no está tan alejado de la realidad.
La clase política no se comporta como servidores públicos. Si no como seres iluminados y divinamente elegidos a los que el común de los mortales no tenemos el más mínimo derecho de cuestionarlos, criticarlos, inconformarnos con sus acciones.
Los Foxs en las revistas del corazón. los Mouriño presumiendo fiestas infantiles y en funerales, Ebrad y Peña Nieto casados con actrices y también en las revistas del corazón.
La clase política que reclama privilegios como esta señora a la que le ponen el cuerno en (santificadas por la Luz) fiestas pornopedarastas. ¡Válgame!
La clase política que nos mienta la madre y quiere que seamos tan felices como en otros estados y tan intelectualmente limitada que arregla sus diferencias a mentadas, derechazos y balazos.
¡Corta a vida a los imbéciles!