: Provecho
por: Martha V. SandovalNo te dejes llevar, es únicamente carne, eso que ves ahí son los muslos, no tiene nada de sobrenatural.
Es imposible no mirar, la curiosidad te mata y la sigues poco a poco. Ahora sólo recuerdas un torrente de sangre y esa mirada nerviosa que aun después de su muerte seguía despierta y tan cristalina que hasta podías mirarte en ella.

Que iba a saber ella a dónde la llevaban, sólo la golpeaban y le gritaban. Nadie le dijo nada, ni a dónde iba, ni qué harían con ella; ella sólo caminó hacia su desgracia.

Un balazo en la cabeza terminó con su vida. ¡Que tiro tan certero! No gritó, sólo se desvaneció. El ejecutor pronto la levantó con cadenas y con un cuchillo le cortó la cabeza y la desgarró hasta quitarle las entrañas.

La sangre inundaba aquel lugar, mis zapatos también se tiñeron de sangre. Lo demás deben imaginarlo, la destazaron hasta separar cada parte de ella, muchos hombres se apoderaban de sus partes y las apretujaban, mojaban, tiraban y seguían cortando.
Pero ella ya no siente nada, dejó de sentirlo desde que la bala atravesó su cabeza, ya es un proceso normal para ellos, que después de varios cortes y sellos se atraviesan la carne en sus espaldas como si fuera un abrigo de piel.
La sangre ya no les causa terror ni asco. No les queda de otra, es su trabajo, es el trabajo que da de comer a muchas familias de la Zona Metropolitana de Guadalajara que gustan y disfrutan de un buen corte de res. Provecho.


15 de Julio de 2006 a las 12:41
Dejaré de comer tacos de cabeza un tiempo………..