: prevención pluvial
por: Martha V. SandovalLas recientes tragedias a causa de las lluvias han demostrado que Guadalajara tiene un nulo trabajo de prevención de accidentes y que la mayoría de sus pobladores desconoce que hacer en caso de contingencias.
En cada ciudad del mundo se capacita a la población para atender el tipo de contingencias a las que está más expuesto, por ejemplo en las islas del oriente se realizan simulacros de evacuación en caso de tsunamis, en las zonas donde hay sismos, pues se realizan evacuaciones que correspondan a esto. En los lugares donde hay guerras se enseñan a la gente formas de protección y supervivencia.
En Guadalajara somos pésimos para las evacuaciones, para tomar medidas de prevención de accidentes e incluso de primeros auxilios en caso de que algunos de los nuestros esté herido de alguna forma.
Desde que recuerdo, las autoridades de protección civil y bomberos realizan en todas las escuelas simulacros en caso de sismos, los cuales la mayoría de las escuelas reprueban con tiempos muy altos de evacuación, que si fuera real el temblor, todos moriríamos atrapados entre escombros.
Ahora, las lluvias se han convertido en una amenaza latente para la población debido a la inexistente infraestructura pluvial, a los excesos de basura y otros factores que cuando caen tormentas adquieren un valor de riesgo.
La mayoría de la población metropolitana de esta ciudad desconocemos que hacer en caso de una tormenta, si nuestro auto queda varado, si nos arrastra una corriente, si tenemos que cruzar por zonas peligrosas.
Las recientes muertes me llevaron a esta reflexión, de qué tan necesario es implementar programas de capacitación en las escuelas sobre qué hacer en caso de inundación y de extrema lluvia y granizo.
Es la realidad de nuestra ciudad, es parte de los riesgos que corremos en el temporal de lluvias y que desde luego son contingencias, porque no sabemos en que momentos nos podamos ver atrapados en una alcantarilla, en un paso a desnivel, en un desborde de río, en altos niveles de agua en la calle, en la presión que ejercen las bocas de tormenta y ojalá que nunca lo sepamos, es mejor prevenirlo o en determinado caso saber qué hacer.
Nadie queda exento de las fuertes corrientes de la lluvia, además de que la ciudad tampoco cuenta con los elementos necesarios de protección civil y bomberos para atender a toda la zona, así que es mejor aprender a salvarnos o ayudar a salvar a otros con nuestros propios medios.
Moraleja:
este tipo de educación preventiva nunca está de más, porque es una forma de preservar la vida.