: Parteaguas

por: Carlos Efrén Rangel

Justo hace dos años comenzó a escribirse otra etapa en la historia del país. En la historia reciente, en la memoria de las personas, el dos de julio de 2006 fue un antes y un después, significó modificaciones y cambios que aún no terminan de cuajar. La convulsión política, las nuevas prácticas electorales dominadas por las campañas negras, el bipartidismo, la división y encono social aún representan cicatrices que no terminan de sanar. Representan también el punto de referencia al que se tiene que recurrir para explicar la historia reciente. Ese dos de julio. Hoy hace dos años. ¿Qué es distinto? ¿Qué es igual?

El encuentro entre dos grandes potencias políticas que representaban proyectos de país aunque en términos reales muy similares, en matices sumamente distintos y contrastantes, ha llevado a que esas dos grandes potencias sigan enfrascadas en la resaca del enfrentamiento y en ese legitimar cada uno sus posiciones, hayan perdido terreno. El PRD y el PAN se continúan enfrentando bajo cualquier pretexto y los métodos no son nada distintos en este 2008 a hace dos años: hay golpeteo, desprestigio, bloqueo, movilización, el tono de la discusión continúa en términos agresivos, poco cordiales. Eso es igual.

Lo que es distinto está en la tercera fuerza política. Al PRI se le daba por muerto hace dos años, de hecho se hundió en la peor debacle de su historia, pero su actitud pasiva y en apariencia sólo observadora de los conflictos lo ha regresado al primer plano de las decisiones importantes. A la mesa de todas las negociaciones trascendentes. Y como en tiempos que ahora parecen remotos, las decisiones de sus líderes, de sus Diputados, Senadores, Gobernadores, parecen llevar el rumbo del país.

Las recientes elecciones que se han realizado en varios puntos del país serán un termómetro para las elecciones intermedias que viviremos justo dentro de un año. Existen las condiciones ideales para el regreso del PRI al poder, aunque no signifique eso de manera directa un cambio, ni un progreso en la vida democrática ni en la calidad de vida de las personas.

Luego del 2006 podemos entender las Reformas más importantes que ha vivido el país. La reformas a la ley del ISSSTE que continúan con la política que menoscaba los derechos de los trabajadores. La reforma fiscal que lejos está de lograr que más personas paguen impuestos, sobre todo quienes más tienen y que por el contrario supone cargas fiscales más grandes para los contribuyentes menores. Pero que sí garantiza que lleguen más recursos para el erario público, que no forzosamente se ven reflejados en buenas administraciones, en obras de calidad, en combate a la pobreza.

Y por supuesto la Reforma Electoral que se repitió en el caso de Jalisco, que empodera de manera desquiciante a los Partidos Políticos, que los convierte en una especie de dictadores de la nueva era, que los hace inmunes a cualquier mecanismo fiscalización, de control real. Que los hace dominar el IFE, el gobierno, las instituciones y los tiempos oficiales a los que tienen derecho en los medios de comunicación. Dejando fuera de toda decisión o si quiera de opinión a los ciudadanos. Y democracia que no avanza en darle espacios de opinión y decisión a los ciudadanos, es una democracia ficción, como la nuestra.

A dos años del 2 de julio de 2006 y a uno del primer domingo de julio del de 2009, el escenario social sólo luce más desolador. El escenario político apunta a un regreso del PRI, a un retroceso del PAN y a una debacle escandalosa del PRD. Apunta al recrudecimiento del nefasto neoliberalismo y a la criminalización de la pobreza.

¿Qué es distinto? ¿Qué es igual? De aquella noche en que se denunció un fraude electoral que nunca fue comprobado. ¿Qué es distinto? ¿Qué es igual? De aquella noche en que el PRI parecía morir y el PAN se apoderaba de un carro completo.

4 Respuestas a “Parteaguas”

  1. Mary Chuy Hernández Dice:

    Estamos inmersos en una sociedad nihilista, en el sentido negativo de la palabra. Hemos sido testigos de la incapacidad para gobernar de nuestros principales actores políticos. Llámese el partido como se llame. El tan cacaraqueado cambio ha sido, solamente, circo, maroma y teatro.
    ¿Alguien tendrá aún el temple y la inocencia suficiente para creer aún en un avance democrático?

  2. Miguel Arechiga Dice:

    Sí, considero que sí Mary Chuy, simplemente nosotros como ciudadanos podemos dar inicio a esa evolución que requiere México para progresar y a la par los políticos, que son los que llevan la “batuta” y ejercen los recursos. En estos tiempos se ve algo que nos puede beneficiar como sociedad, y es el constante competir de los partidos y sus áreas de desempeño que de alguna manera pueden tratar de pulirse para ser preferido por los electores. Salu2.

  3. Martha V. Sandoval Dice:

    Fue un proceso político que se le puso la etiqueta de “cambio” por lo que todos esperábamos tal cosa, cambios en el sistema, en las estructuras, se esperaba que la forma de operar cambiara, que fuera más equitativo, pero yo nunca consideré tal como un cambio, el nombre real de ese proceso fue “alternancia” lo cual no garantizaba un éxito en la gobernabilidad.
    Se se generaron cambios, sobre todo ideológicos, que se suponen, tienen que ver con los estatutos del partido en el poder.

    En cuanto a avances democráticos creo que seguimos en las mismas, sólo que se hicieron evidentes algunas deficiencias.

  4. Mary Chuy Hernández Dice:

    Quizá Miguel… Quizá Martha…
    Aunque después de ese negro 2 de julio, vislumbro ese cambio, esa alternancia como algo utópico.
    Y la señora democracia, como un espejismo en el desierto.
    Pero… Quizà, algún día… Aprenderemos a gobernar y a ser gobernados.

Deja una Respuesta