: Miradas
por: Carlos Efrén RangelNo hay razón para esconder lo evidente, lo que se huele a leguas. Él miró que dentro de los ojos de ella no podía existir un lugar lo suficientemente grande en el que sus destinos se compartieran. Ella notó que por más que se viera, por más que se le buscara había una barrera natural y grande que los separaba, y mejor bajó la cara para no ver. Sus miradas podrían encontrarse pero no lo hicieron, podrían haberse reunido en un punto, fundido como un cirio de esperanza. Pero prefirieron no hacerlo. No hay razón para esconder lo evidente. Había amor, pero era un amor imposible.
Hasta el lunes estimados cinco lectores, hoy regresamos al foto cuento. Que tengan buen fin de semana.


24 de Agosto de 2007 a las 10:17
¡Guau! buen cuento. Bien se dice que una imagen dice más que muchas palabras. Finalmente el amor será hermoso.