: Memorial: del Arte y la Cultura
por: Juan Manuel Preciado PreciadoLos gobiernos demagógicos, incapaces, funestos, se caracterizan por una abundante verborrea cuando hablan del progreso de los pueblos que pretenden gobernar. Es una ofensa al sentido común que un político, cuando anda en campaña, hable del progreso colectivo y de elevar la calidad de vida de los habitantes de una comunidad, sin explicar claramente su estrategia, las acciones y los programas con los que piensa realizar ese objetivo.
Más insultante resulta la actuación de ese o esos políticos, cuando investidos ya con la responsabilidad legal de un cargo público, demuestran con sus actos que no tienen ni la más remota idea de lo que es el progreso y la calidad de vida de lo habitantes de una comunidad, mucho menos de cómo lograrla.
Las autoridades del municipio de Zapotlán el Grande, que formalmente encabeza Dagoberto Moreno Leal, son una dramática muestra de todo lo anterior.
Ya ni la pena vale recordar las declaraciones y promesas que la planilla que encabezó este buen catedrático del Tecnológico de Ciudad Guzmán hizo durante su campaña electoral. Los hechos muestran que su falta de carácter, su tozudez y sus personales convicciones le han acarreado a nuestro municipio más perjuicios que beneficios.
El último eslabón de una larga cadena de desaciertos lo tuvimos con el malogrado festival del libro y la cultura que tradicional y pueblerinamente se llevaba a cabo en el mes de mayo.
Es claro que para las actuales autoridades de nuestro municipio, la cultura es una molestia con la que tienen que lidiar para tratar de complacer a un pequeño grupo de entes raros que se llaman artistas, creadores, intelectuales… En su corta visión no entienden que cultura es todo lo que el hombre hace buscando expresar ese misterio que llamamos belleza. Nuestros actuales servidores públicos creen que cuando se habla de cultura se trata simplemente de no provocar el descontento de ese sector de gente extravagante y homenajear o reconocer de vez en cuando a alguno que otro personaje destacado para también lucir una pátina de ilustración, de ahí en más nada; la cultura no es negocio; no deja utilidad; los libros afean (fuchi), los portales del centro histórico; preferible que se pudran esos dizque amantes del arte y la cultura, que al fin y al cabo son unos cuantos.
Estos parecen ser los razonamientos de nuestras flamantes autoridades respecto a esa extravagancia llamada Cultura y su promoción.
Cuando recién inició la actual administración, uno de sus primeros “logros” fue retirar un puesto de libros que un ciudadano ponía en uno de los portales del centro. Era un puesto modesto que sin embargo se había especializado en ofrecer al público las obras de autores locales y regionales con lo que sin proponérselo, estaba llevando a cabo una importante labor de difusión de nuestros valores. Se platicó personalmente con el señor presidente municipal, se le entregó una respetuosa petición firmada por un grupo de ciudadanos y nada logró convencer a Moreno Leal de dejar funcionar ese puesto de libros los fines de semana en ese portal, como ya lo venía haciendo desde dos años atrás. A propósito, no hay mal que por bien no venga como reza el refrán ya que ese modesto puesto callejero es hoy la conocida librería Retro que se localiza en el conjunto Gali en el edificio llamado Plaza Patria, un favorcito que sin duda su dueño agradece pero que ya prefiguraba lo que sería la actitud de las actuales autoridades respecto a la difusión cultural. Ah, pero eso sí, están gestionando que Zapotlán quede dentro de la ruta cristera (¡háganme el c. favor!).
Señores regidores del Ayuntamiento de Zapotlán el Grande, respetuosamente comparto una sencilla reflexión: Una cosa es crecimiento y otra muy distinta es progreso.
Nuestra comunidad ha crecido; a todos nos consta que la superficie habitada se ha extendido en las últimas dos décadas (del terremoto de 1985 a la fecha), en una proporción que supera lo registrado en más de cuatrocientos setenta años de historia local.
Pero ese crecimiento no ha implicado necesariamente progreso, no al menos en la misma proporción que el crecimiento, porque el auténtico progreso de un pueblo tiene qué ver con algo más que las cosas materiales: tiene qué ver con las cosas DEL ESPÍRITU.
Y es precisamente allí donde las manifestaciones artísticas (también cuentan las de carácter religioso) cumplen su cometido.
Hay muchas manifestaciones del arte y no necesariamente todas son sublimes (eso ya es cuestión de educación y de juicio personal), pero el ofrecer esas manifestaciones a los ciudadanos de una comunidad, no es satisfacer un capricho de gente rara, es una necesidad que puede complacer lo más íntimo del ser humano, es un camino hacia un estado de bienestar que finalmente se traduce en calidad de vida, de allí la importancia de promover y difundir esas expresiones.
Si no se tiene idea clara de esto, si no se cuenta con una política cultural en nuestro municipio, se podrán presumir logros en el aspecto material y de infraestructura pero estará faltando un importante elemento; ese que hoy ustedes se complacen en desdeñar: La difusión y promoción del arte y la cultura.
Por eso estamos como estamos.
29 de Mayo de 2008 a las 18:49
Lo malo es la actitud que tomaron los responsables, Carrillo y Dagoberto, como que no pasa nada, no importó lo que parte del pueblo dijo… y ese dice ser un gobierno humano.