: Memorial
por: Juan Manuel Preciado PreciadoNoviembre es para los habitantes de Ciudad Guzmán, Jalisco mes de efemérides obligadas.
Destaca entre ellas el día 23. En esa fecha se recuerda el nacimiento del ilustre muralista José Clemente Orozco y ese mismo día es -oh ironía de la vida- el aniversario luctuoso de otro personaje excepcional al que muchos en Ciudad Guzmán le debemos bastante: el del Profesor Ernesto Neaves Uribe.
Oriundo de Monterrey, Nuevo León pero avecindado en tierras jalicienses desde temprana edad, el Profesor Neaves llegó a nuestra comunidad cuando el Centro Regional de Enseñanza Normal (CREN) abrió sus aulas en la década de los sesentas.
Hombre multifacético, cultivó géneros artísticos como la poesía, el ensayo, el dibujo… Pero donde más destacó fue en lo sincero de su amistad y la bonhomía de su carácter con lo que nos brindaba una lección permanente -ahora imperecedera-, y por supuesto en la enseñanza de la Danza Regional y el Teatro.
En la Danza Folclórica fueron memorables sus espectáculos montados con toda propiedad y profesionalismo lo que le valió innumerables reconocimientos mismos que se multiplicaron en el caso del Teatro, su gran pasión.
En ésta última disciplina destacan algunos logros importantes, como aquél primer lugar nacional obtenido hace aproximadamente 40 años, en un célebre Concurso de Teatro que alguna vez promovió el IMSS y en donde con un grupo de actores noveles de Ciudad Guzmán y la obra “La otra cara del viento” de don Félix Torres Milanés –otro personaje ilustre de nuestra comunidad-, literalmente barrió con todos los premios en una contienda donde participaron grupos dirigidos por personalidades del medio artístico profesional como la entonces actriz Stella Inda.
En la Escuela Normal recuerdo de manera especial el montaje de una obra primorosa: “El Paraje de la Luna Rota”, excelente pieza teatral de otra escritora jaliciense de nombre Ma. Luisa Servín, con la que también obtuvo premios importantes.
Yo, bajo su dirección, “pisé tablas” por primera vez hace muchos años con algunas obras ligeras llamadas en el argot teatral “juguetes cómicos”, pero conforme fui avanzando y madurando teatralmente, la temática de las obras dio un giro definitivo hacia el drama. “Dos Hombres en la Mina” y “Pedro y el Capitán” son los títulos de las piezas teatrales que representamos con más éxito, sobre todo esta última con la que tuve el honor de recibir reconocimientos nacionales que conservo dentro de los recuerdos más gratos de mi existencia.
Ernesto Neaves Uribe fue un hombre excepcional. De convicciones profundas, metódico y disciplinado a más no poder, sobre él se podrían escribir páginas y páginas recordando sus logros, contando sus anécdotas y repasando sus nobles enseñanzas.
Recuerdo de manera especial la vez en que nos dijo a mi esposa y a mí “ustedes serán testigos de que a partir de ésta fecha dejaré de fumar”. Como era un fumador crónico -vaciaba por lo menos dos cajetillas de “del Prado” al día-, yo celebré su declaración con varias bromas, pero efectivamente desde ese día jamás volvió a fumar un cigarrillo.
En otra oportunidad lo acompañé a la ciudad de Guadalajara pues estaba arreglando el asunto de su jubilación del IMSS (fue Director del Centro de Seguridad Social y Profesor dentro de la misma institución), y recuerdo que una burócrata chaparrita y pasada de kilos se empezó a dar gusto pidiéndole cuanto documento es posible imaginar y Neaves sacaba uno y otro y otro, cuantos le solicitaban y sin ningún titubeo. Abrumada la mujer ante tanto orden y prestancia le dijo en tono casi triunfal “muy bien profesor, muy bien, pero ahora voy a necesitar todos sus volantes de pago, desde el primero que recibió en el Seguro Social hace más de treinta años hasta el de la semana pasada ¿cómo la ve?” y Neaves sin inmutarse me dijo con su característica voz de bajo profundo “a ver Juan Manuel pásame esa bolsa negra por favor” y empezó a sacar perfectamente ordenados, unos paquetes de papeles cuadrados como de recibos de la luz, ¡Eran todos sus volantes de pago perfectamente ordenados y sujetos por dos ligas cruzadas clasificados año por año!
La noticia de su muerte ocurrida en 1994, la recibí con tal incredulidad que aún hoy, a más de una década, me resisto a creerla. Para quienes nos beneficiamos de su bondad, Ernesto Neaves Uribe no morirá nunca porque el ejemplo de su rectitud, de su pasión y disciplina puestas en juego para el logro de los más grandes y nobles objetivos, fue, es y seguirá siendo una herencia imperecedera que lo mantendrá junto a nosotros en todos los momentos de nuestra pasajera existencia.
Día llegará en que también nosotros habremos de enfrentar el gran misterio, mientras tanto, habremos de seguir representando nuestro papel en el gran teatro de la vida inspirándonos en modelos como ENU obedeciendo la voz imponente, solemne y grave de ese estimado maestro cuando anunciaba en los entreactos: “Respetable público, tercera llamada, tercera, tercera llamada… ¡Continuamos!”.
21 de Febrero de 2007 a las 14:29
FELICIDADES POR LA NOTA LA ENCONTRE CURIOSEANDO POR INTERNET Y VI QUE LA ESCRIBIO JUAN MANUEL PRECIADO PRECIADO, ACASO SEREMOS PARIENTES, SOY NIETO DE DON CRUZ PRECIADO Y DE EMILIA MICHEL, MI MADRE ES VICTORIA Y POR EL NOMBRE Y APELLIDO CREO QUE ERES HIJO DE MI TIA ROSA, EN FIN ME DA GUSTO ENCONTRARTE Y DE NUEVO FELICIDADES.
21 de Febrero de 2007 a las 14:31
SUERTE.
8 de Mayo de 2007 a las 12:21
Zapotlan, Ciudad Guzman…..ah cuantos recuerdos agradables y rememorar lo hermoso de su region, comparto la nostalgia sobre el bien recordado Maestro Ernesto Neaves Uribe, como olvidar esas sesiones de danza regional en el gimnasio del CREN y el vozarron a la hora de marcar con precision el sentido y sentimiento de la danza regional.
Son vivencias que nos hacen recuperar cuanto puede influir una ciudad, una escuela, pero sobre todo personas con esa sensibilidad a flor de piel; en la existencia de un joven normalista y eterno cautivo de tan hermosa ciudad.
Profesor Neaves:Sonrei y saboree la frustracion y enojo de una burocrata pidiendo documentos y mas documentos para un tramite de gobierno y la respuesta para cada necedad creciente de la señora que lo atendio, no cabe duda genio y figura hasta la sepultura, lo imagino organizando los clubes de danza y teatro alla en el cielo. Los saludo cordialmente desde Sonora.