: Lumbradón
por: Carlos Efrén RangelPoco tiene qué ver que la declaración venga de lo que en periodismo se conoce como personaje prominente. Quienes hacemos la vida cotidiana, en las calles, en las oficinas, en los talleres, en el campo, en los comercios lo sabemos porque lo vivimos, lo respiramos a cada instante, vemos a nuestro alrededor y sabemos de qué se trata. Los especialistas se esperarán a que alguien con autoridad lo reconozca, pero los simples mortales lo sabemos. En la región, en la ciudad y en todo México se respira debacle económica.
El personaje prominente fue la Cámara de Comercio de Autlán, representante local del gremio empresarial, comercial y patronal de la ciudad. En su revista oficial, en el número más reciente la editorial firmada por el Presidente de la CANACO Autlán Alejandro Rubio Beltrán dice textual:
Un asunto que nos preocupa en la Cámara de Comercio es que durante los últimos meses se ha podido sentir una desaceleración en la economía que ha estado afectando todos los giros; tenemos información de que niveles de ventas han bajado de manera considerable y que las “buenas temporadas” como el 10 de mayo, día del padre y el principio de Verano, en este año no han sido tanto; negocios cerrados, locales desocupados y más gente sin trabajo son cosas que pueden verse cada vez con frecuencia.
La editorial empresarial distingue y puntualiza básicamente dos causas de la debacle: la crisis de la economía estadounidense y:
“la entrada en vigor de los nuevos impuestos IETU y el 2 por ciento de depósitos en efectivo. (…) estos nuevos impuestos afectarán directamente a la liquidez de la empresa poniendo en riesgo la permanencia de muchas empresas que subsistían gracias a pequeños márgenes de utilidad”.
La naturaleza comercial de la economía autlense bien podría ser suficiente justificante para que la editorial no quede sólo entre el grupo de afiliados a la CANACO que lee la revista.
No soy especialista en economía. Sin embargo hay cosas que no necesitan ser analizadas por un experto para ser palpables.
La política de promoción de Calderón fue que se convertiría en el Presidente del Empleo, su mecanismo para eso fue inventar el nuevo impuesto (IETU) que empresarios en pequeño se han cansado de denunciar que a ciencia cierta sólo incrementa su carga tributaria y le resta margen de utilidad para invertir. Así las empresas locales no podrán crecer porque no tendrán liquidez, ganancias.
La lógica puramente neoliberalista de Calderón asume que la riqueza debe crearse a manos llenas hasta que derrame para todos lados. Pero este sistema permite que quien ha acaparado riqueza lo siga haciendo. Y empresarios pequeños, chicos comos los de Autlán se quedarán como el chinito. Sus cuentas de empleos no le salieron bien. Su promesa de desarrollo económico, tampoco.
La otra realidad es la que cuenta que otra de las más importantes fuentes de ingresos son las remesas. Realidad que toma relevancia cuando en las secciones intencionales de los periódicos dan cuenta de un endurecimiento absurdo y fascista de las políticas de migración de Estados Unidos que criminalizan la pobreza, la debacle económica de ese país, hace reducir la cantidad de billetes verdes.
No es de extrañar que lo respirado, sentido y vivido por miles de autlenses desde hace meses, por fin haya llegado a esas alturas. A ver cuánto tarda en llegar la crisis a las altas esferas. A ver cuánto nos tenemos que hundir quiénes estamos abajo, para quien tiene las riendas del poder arriba, le llegue aunque sea de lejecitos el calor del lumbradón.