: Lo que provoca una mosca
por: Milton Iván Peraltasábado 16 parecía ser un día diferente, no había resaca ni desvelada por las fiestas patrias, mucho menos habría taller literario. El día pintaba para ser tan aburrido que decidí echar al carro el Play Station y más libros. Salimos a las 10:30 y nos dirigimos a la central camionera, Joanna y la niña debían tomar el camión que sale a las once rumbo a Tamazula.
A pesar que el salir de casa fue un poco lento y con la ansiedad de que algo se olvidaba, tomamos el camino de todos los sábados, como ya es una costumbre.
Rápidamente me di cuenta que las lluvias habían causado graves estragos en la Avenida Serafín y en el Periférico, parecía zona de guerra. Grandes baches eran esquivados con el peligro de chocar contra otro auto o caer en otro bache, por fortuna no sucedió.
Ya en la central decidí no meterme al estacionamiento, no pagaré cinco pesos por un par de minutos, pensé. Deje a Joanna y a la niña en el camión, les di un beso y salí de la central, pero recibí una llamada de Hiram.
Legué a la gasolinera, por la calzada, antes del pasar a la oficina para darle la llave y el libro “Océano mar” de Alexandro Baricco a Hiram. Salí de la gasolinera con el tanque lleno, me detuve en el semáforo de la Calzada con cruce de Emiliano Zapata.
Un Tsuru blanco estaba adelante, me detuve, puse neutral y el freno de mano, miré por el retrovisor, venía una camioneta roja. No se detenía. No frenaba, “ya valió madre” fue lo que pensé mientras me a macizaba al volante, y por un instante todo se detuvo, recibí un fuerte golpe en la espalda, vi como todo volaba hacía adelante y otro golpe de enfrente me hizo recargar mi cuerpo en el asiento del copiloto.
Murmullos, y con un movimiento rápido me saqué el cinturón de seguridad, y sin fijarme me baje del auto casi cayendo, el señor –un anciano de unos 65 años- bajo y me dijo “me vas a pagar el golpe” a lo que furioso respondí “yo por qué pendejo si tu me golpeaste, el semáforo estaba en rojo” –y aún lo estaba-. Los ánimos se relajaron cuando llegó una patrulla y puso todo en orden, agarré el celular y le hablé a mi papá.
El reporte del choque se tomó a las 11:20, dando por hecho que fue a las 11:15 aproximadamente. Nos pusimos de acuerdo y se llevó mi vehículo al taller de la aseguradora del señor, ahí en la grúa me di cuenta del destrozó del carro, un Tsuru rojo, echó pedazos, golpeado por una Ford Lobo roja, a más de 60 Km., por hora dentro de la ciudad.
El anciano pedía disculpas y se hacía responsable de lo sucedido, intento justificarse “me distrajo una mosca, intentaba sacarla de la camioneta”.
Al llegar a casa, después de las 12:30, y al haberle hablado a mi esposa y contarle lo sucedido, creí que todo había terminado, pero no, lo peor apenas vendría.
Al tomarme la presión la traía 140/180 latido del corazón 136, por fortuna acababa de llegar mi hermana y me llevó en su vehículo al hospital Regional. La doctora mando hacerme unas radiografías, que indicaron esguince de primer grado en el cuello, collarín tres semanas, una semana de incapacidad en el trabajo, y aparte tener que lidiar con la aseguradora que dieron como perdida total a mi vehículo, con la única culpa de estar parado en el lugar equivocado, solamente porque alguien quiso espantar una mosca.
27 de Septiembre de 2006 a las 8:19
Ánimo mi estimado que te recuperes pronto.
29 de Septiembre de 2006 a las 11:10
Un saludo Milton y muchas ganas en la adversidad.
3 de Octubre de 2006 a las 11:28
Y yo que pensaba que lo peor de una mosca seri’a encontrarla en la sopa. Recuperate pronto.