: Lineamientos ilógicos

por: Martha V. Sandoval

Si usted es consumidor de transvales es cliente permanente para soportar el mal humor de los transportistas, pero además, de tener que acatar ciertas normas ilógicas de los proveedores de estos boletitos para el camión, tales como: sólo son para los de la U de G y si los de la U de G están de vacaciones no se venden a universidades privadas, pero sí a los de la ya mencionada.

Es por eso que para muchos estudiantes esas razones son ilógicas, cómo pueden venderle transvales sólo a alumnos que están de vacaciones y a los que tienen otro calendario escolar (universidades privadas) no lo hacen.

Nunca se dijo que este subsidio era sólo para estudiantes de dicha casa de estudios. Relato esto porque visité dos centros de venta y en ambos muchos estudiantes salían desconcertados y no es para menos, muchos de ellos estudiantes y quizá trabajadores que por lo menos gastan 10 pesos diarios de camión si bien les va, de lo contrario son 30 diarios, conociendo también que si trabajaran o tuvieran un sueldo de practicantes, sus ingresos rondarían entre los dos mil y tres mil pesos mensuales.

Al que se le ocurrió poner ese reglamento no le pasó por la cabeza las condiciones en las que pueden estar los jóvenes universitarios, que hay de todo, pero es cuestión de lógica saber que hay diferentes calendarios escolares y quizá adaptarse a ellos no sería mala idea, pero no medir a todos con la misma vara.

Hay otra regla, que aun no descifro el por qué, es que sólo te pueden vender 125 pesos, es decir 50 transvales y depende del número de camiones que se tomen, pero sólo tomando dos camiones al día –uno de ida y uno de regreso- alcanzaría tal cantidad para un mes.

Esa medida quizá sea para evitar acaparamiento y que más jóvenes sean beneficiados, pues tampoco sería una buena noticia llegar después de media hora a la ventanilla y que te digan que los transvales se agotaron, pero creo que ese tipo de molestias se pueden evitar con información a los usuarios.

Así que continuamente hay que ir a hacer largas filas a esperar que la vendedora esté de humor, y claro, que no sean vacaciones o que no haya nada en la U de G que modifique la venta del transvale.

Moraleja: No se puede medir a todos con la misma vara.

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