: La Gran Alianza, el gran fracaso del Ejecutivo

por: Jorge Rocha

Las señales que el gobierno de Emilio González Márquez está dando frente al tema de los derechos humanos no son nada halagadoras y apuntan a que tendremos otros seis años perdidos en la vigencia y el respeto de los derechos humanos. El último acontecimiento fue la retirada de varias organizaciones civiles, universidades y personas a título individual de la Mesa Temática de Derechos Humanos de la Gran Alianza por Jalisco, por considerar que el Plan Estatal de Desarrollo prácticamente desechó todo el trabajo que estuvimos haciendo los participantes en el espacio a lo largo de casi seis meses.

Como ex – coordinador de la Mesa Temática de Derechos Humanos (desde el 23 de abril hasta el 7 de septiembre que por ética presenté mi renuncia), considero que la voluntad política del Gobierno de Estado hacia el tema de los derechos humanos es meramente discursiva y su reticencia a plantear las propuestas que allí se hicieron, está ligada a que el cumplimiento de los derechos humanos “estorba” a los fines del proyecto de desarrollo que quieren impulsar desde el Ejecutivo del Estado. No es un problema de método y apreciación, es un asunto de divergencias de puntos de partida y proyectos de desarrollo.

Desde mi particular punto de vista son varios los efectos que deben preocuparnos ante las posiciones del Poder Ejecutivo:

1. La negación de la realidad.
En el documento que se presentó a la Secretaría de Planeación (SEPLAN), se señalan una serie de problemas de corte estructural que atentan sistemáticamente contra la vigencia de los derechos humanos en nuestra entidad. Entre los más importantes están la práctica de la tortura de parte de las diversas policías en el estado, la imposibilidad del acceso a la justicia en materia ambiental, la violación de los derechos laborales en la industria electrónica y en las agroempresas del campo jalisciense, la incapacidad de garantizar los derechos de las niñas y de los niños; y la discriminación a diversos sectores sociales por motivos de credo, preferencia sexual o raza, entre otros. Además de plantear una agenda estructural, la Mesa pidió la urgente intervención en casos concretos de violación a los derechos humanos, por ejemplo la violación a un medio ambiente sano y a la salud en los municipios de Juanacatlán y El Salto, situación ampliamente documentada en los medios de comunicación. En el Plan Estatal de Desarrollo estos temas se omiten, incluso en la parte de diagnóstico sólo aparecen los datos del Instituto Mexicano de la Competitividad y el número de quejas ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ). Para el Ejecutivo esta realidad no existe.

2. La negación de la experiencia y el conocimiento experto. Sin duda alguna las informaciones vertidas por los asistentes a la Mesa Temática, eran aportes que tienen un doble soporte: la experiencia de trabajar en los casos concretos donde se perpetran las violaciones a los derechos humanos, y el desarrollo de investigación académica y científica sobre esta temática. Los planeadores del Ejecutivo sin duda mostraron e hicieron evidente su poco conocimiento del tema y desdeñaron estos valiosos aportes, que incluso fueron muy enriquecedores para todos los que estuvimos presentes en este trabajo.

3. La simulación de la participación ciudadana. Cuando se convocó a este esfuerzo de concertación social, una de las promesas del Gobierno de González Márquez era que los planteamientos emanados de la Gran Alianza, formarían una pieza fundamental del Plan Estatal de Desarrollo, incluso, se habló de que las secretarias del Gobierno de Jalisco, tendrían que ajustar sus planes y programaciones a lo propuesto por los ciudadanos. Lo que resultó, por lo menos en nuestra experiencia, es que era un ejercicio de legitimación política y de cooptación social. Lo importante no son las voces y demandas ciudadanas, sino la búsqueda de legitimidad política del Gobernador y su grupo ante otros actores sociales.

4. El desorden de la planeación. Durante el proceso de la Mesa, las deficiencias metodológicas fueron evidentes. Lo que varios actores políticos habían vaticinado sobre la ausencia de método se convirtió en una predicción cumplida. Los cambios de “señales” de parte de la SEPLAN en el proceso fueron constantes y nunca hubo un documento por escrito donde se señalará la ruta crítica de los pasos de la Gran Alianza. Por lo menos en mi caso nunca me lo hicieron llegar y jamás dejé de asistir a ninguna reunión, ni de la Mesa, ni con los demás coordinadores de mesas. Uno de los cambios de rumbo que más me sorprendieron fue que supuestamente el Borrador del Plan Estatal sería sometido al debate y discusión de todos los coordinadores de las 35 mesas temáticas y las 12 mesas regionales. Dicha actividad nunca se realizó. Además hubo otros errores de seguimiento como la ausencia de secretarios técnicos de las mesas, por ejemplo en la de derechos humanos y medio ambiente o la prematura renuncia de coordinadores de mesas que nunca se dio a conocer públicamente.

5. La subordinación del Ejecutivo a los intereses del capital. En una reunión de coordinadores de mesas pertenecientes al eje “para vivir tranquilos” celebrada el 18 de julio en las instalaciones de la SEPLAN, nos fue presentada una propuesta del Instituto Mexicano de la Competitividad, donde se propuso que los acuerdos de las mesas pudieran ser ajustados a los indicadores de competitividad manejados por dicha institución. En la citada reunión se expresó que la realización de los acuerdos de la Gran Alianza debían subordinarse en tiempo, a un “plan de carrera” para que Jalisco subiera en sus indicadores de competitividad. En la charla se hizo una apología del mercado global y del neoliberalismo como la única forma para lograr el desarrollo en la entidad.

Lo que pudimos presenciar en este proceso nos mostró varios “focos rojos” en la actual administración panista, que podríamos resumir en dos: posiblemente tendremos otro sexenio perdido en materia de derechos humanos y que la participación ciudadana para Emilio González Márquez es una mera simulación. Esperemos que los diputados hagan su tarea y le hagan los señalamientos pertinentes al Ejecutivo.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

Una Respuesta a “La Gran Alianza, el gran fracaso del Ejecutivo”

  1. HUMBERTO SANTANA Dice:

    No se podía esperar otra cosa conociendo la procedencia del Ejecutivo. ¿O si? Recordemos a Ramírez Acuña.

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