: Gali: el aroma del café y de la cultura
por: Milton Iván PeraltaHan pasado muchas anécdotas, se ha derramado bastante talento y miles de tazas de café han sido tomadas, así es, un espacio que para muchos era abandonado, y que nadie quería ni regalado, se ha convertido en uno de los espacios culturales más importantes de Ciudad Guzmán (o Zapotlán para los románticos). Gali, el espacio y el lugar donde muchos amantes de la cultura han presenciado las distintas actividades y donde otros han encontrado el espacio de expresión que faltaba para nuestra localidad, así Gali es no sólo un espacio de entretenimiento, es el ejemplo de que en la cultura también puede haber inversión de los empresarios, y sobre todo, de que sí funciona.
Donde converge el café y el arte
“La idea de crear un café una galería con una librería fue del maestro (Antonio Navarro), él invito a Rosa Lilia y ella me invitó a mí, y me convencí porque ella iba entrar con la galería y pues me anime a entrar con el café”, así explica Magda el como entra al proyecto Gali.
Con el olor a café –la entrevista se hizo en su negocio “Mágico café” y ella acababa de tostarlo- explicó que ella nada más iba para instalar la cafetería “ya que se iba a complementar con la librería, la galería y los actos culturales, y eso último era lo importante para el maestro Navarro, él en eso anda, conoce mucha gente y le gusta la cultura, de esta forma se han ido armando las presentaciones con tanto artista que el maestro ha invitado, y otros que llegan solos, y deberás a nadie se le ha negado el espacio, a nadie”.
Tras servirme una taza de café, seguimos con la charla, donde explica los problemas que tuvieron al inicio, y como Gali se ha hecho con los recursos de cada quien “hemos tenido apoyo, en algunos aspectos, del Ayuntamiento (de Zapotlán el Grande) por ejemplo, nos prestan unas tarimas, que están en Gali, a veces se las llevan porque las ocupan, pero nos las vuelven a prestar”.
Tras un trago de café, Magda piensa un poco su respuesta “difícil… difícil, pues sí ha sido un poco, sobre todo lo administrativo, ya que administrarse con recursos propios para los eventos no ha sido nada fácil, hay veces que hay respuesta de la gente, pero hay veces que no, pero los compromisos ahí están y uno tiene que sacarlos, a veces podemos traer eventos de más calidad, y a veces con lo que podemos, pero estamos bien limitados en el presupuesto, vivimos al día”.
Pero no todo es malo, al contrario, para Magda lo “más bonito ha sido la participación de todos, porque los artistas que se han presentado se han puesto muy accesibles, creo que no valen lo que les pagamos, gracias a eso hemos logrado hacer que vengan”.
Al final de cuentas Gali ha abierto una brecha, a lo que Magda responde “eso ha sido lo satisfactorio de Gali, porque sí faltaba un espacio, un lugar donde hubiera de todo sí hay lugares, Casa de la Cultura, Casa del Arte, pero no había un lugar privado, y ahí lo tienes”.
“Hubo momentos difíciles”, con esa frase rompe la felicidad con la que venía contando sus anécdotas, su voz suavemente se apaga y recuerda “cuando se fue Rosa Lilia de Gali, te descontrola, porque se supone que ya estás integrado como un equipo, y dices ¿y ahora qué?”, pero vuelve su optimismo al final de cuentas aquí siguen, cumpliendo su primer aniversario.
Me terminó el café, Magda atiende a los clientas que acaban de llegar, para comprar su ración de café.
Inversión en la cultura
Ya en Gali, entre los estudiantes de la prepa conocida como Bateco –aunque su nombre realmente es otro-, pedimos un café negro. Y después de platicar de cuando Navarro hacía cuentos de ficción, prendí la grabadora, puse el tema en la mesa -la muchacha “curiosita” pequeña, guapa, simpática, nos sirvió los cafés negros que habíamos pedido- decidimos dejar las bromas y las charlas mundanas para entrar al tema por el cual nos habíamos reunido ese día: Gali.
“Nace de la idea de que la cultura puede tener inversión de particulares, y de que en la cultura hay un medio de inversión, no todo en la cultura lo va manejar el estado, en este caso el municipio, sino que la iniciativa privada invierta en la cultura, cómo, pues abriendo espacios, como Gali”, así inició la entrevista con Antonio Navarro.
Seguro de sí, vestido con ropa veraniega, pantalón crema, camisa anaranjada, sin fajar, Navarro declara “hay que rescatar espacios, Zapotlán tiene muchos edificios que merecen ser rescatados para darle justamente a Zapotlán esa vocación que justamente ahora se dice que tiene, el turismo”. Sigue con su charla diciendo que sino se rescatan los edificios, y cuestiona, “¿qué se le va ofrecer al turismo? Gali es un buen ejemplo de cómo se puede rescatar un espacio abandonado”.
“También hay que tener la visión de invertir en algo distinto, no creo que Zapotlán siga siendo opción del comercio tradicional, convencional y del ordinario de venta de ropa, bares, discotecas y venta de discos piratas, eso ya no, la cultura es una buena opción poniendo galerías de arte, librería, ya que no basta con esta librería, faltan otras cuatro, la competencia genera calidad”.
Para Navarro, uno de los puntos más importantes de este proyecto era las actividades culturales “la estrategia de traer público, cuando invite a los socios, María Magdalena, Eduardo Aguilar y en aquel entonces a Rosa Lila Espinosa, les dije que no nos íbamos a sentar abrir las puertas cada día a ver qué pasaba, sino que íbamos nosotros a motivar a la gente de que viniera, cómo, pues con las actividades culturales”.
“La piedra angular de esto (Gali) es ofrecer un espacio cultural diferente, y creo que esto ha hecho de Gali algo diferente”, Navarro recordó que el recibimiento de la ciudadanía fue bueno, el día de la inauguración estuvo lleno, y así se ha mantenido, pero siempre con sus bajas, pero a veces. A la pregunta a lo que le espera a Gali los próximos meses, Navarro respondió “renovarnos”.
Pedimos la cuenta. Nos despedimos y cada quien se fue a seguir con sus actividades.
Desde las dos mesitas, hasta la librería Retro
Con la música de fondo del “Pato Arreola”, Eduardo Aguilar comienza a explicar cómo es que entra al proyecto de Gali, y recordando cómo fue su inicio en los portales, con un solo libro Zapotlán el Grande, grande por su gente, y con dos mesitas que le prestó un primo. Era el gobierno del entonces presidente Humberto Álvarez. Después Eduardo comenzó a vender más libros de autores locales.
Pero toda la idea de vender libros inició algunos años antes, cunado hubo un tiempo que le daba vergüenza el no saber que había tanto talento local, ya que gente de fuera le daba “cátedras” de los artistas locales, así que se prometió que cuando volviera a Zapotlán se iría al archivo histórico para documentarse.
Al ser liquidado de la planta de Atenquique, y al desaparecer al grupo al que pertenecía, con el cual tuvo mucho éxito “me quedé sin miel y sin jícara”, y al andar documentándose le nace la idea “de por qué no hacer negocio”, para poder seguir sobreviviendo. Así que su liquidación la invirtió en los libros.
“Haciendo un balance de esto, lo que valió la pena es el conocer a tantísimas gente del medio, de la cultura, escritores, escultores, músicos y hasta la fecha sigo conociendo a más gente”. Respondió Eduardo mientras metía algunos libros en bolsas y les colocaban precios.
Dicen que no hay mal, que por bien no venga, así fue para Eduardo, él explica “estaba siendo presionado por el actual gobierno (municipal) de que me quitará del lugar en el que originalmente estaba, en el portal Herrera y Cairo, fue tanta la presión que había que buscarle, entonces me mentalicé, si me van a quitar, que salga algo bueno de esto. Buscando conozco al maestro Antonio (Navarro), él me llama, me invita a un concierto, y pues parece que nos pusimos de acuerdo con un proyecto similar, él con Gali, yo buscando abrir una librería, no sabía ni dónde, ni cómo ni con qué, porque no tenía dinero”.
Los primeros meses no fueron fáciles, las cuestiones de “¿irá a salir el dinero para seguir con el negocio, para pagar la luz, la renta, darle de comer a la familia?”, pero no sólo eso, también las envidias de la gente, que no le daban ni dos meses para que quebrara; pero todos estaban equivocados.
Para Eduardo Aguilar el balance es bueno, tan solo hay que ver el día de la inauguración “cualquiera que entraba, podía decir que era un remedo de librería”, pero ahora ya no cabe en el pequeño local de la Plaza Patria.
Cómo escoge los libros “no se puede saber de todo, pues a pedidos la gente va encargando y uno se va dando cuenta de lo que se vende, lo que más se mueve son los de motivación, los especializados o de literatura son sobre pedidos, o los que están de moda, yo leía de literatura y de historia, pero poco a poco vas conociendo”.
Eduardo sabe que no cubre el hueco de la falta de libros en la ciudad, pero sabe que ya es una referencia “hay más lugares donde venden libros, pero no son tan completos”.
Da las gracias a todos sus clientes por el apoyo durante este año, pero sabe que a un queda mucho por hacer, pero no se a congoja “sé que esto puede crecer, y ya estoy visualizando todo, pero soy muy paciente, y eso me ha funcionado”.
26 de Junio de 2008 a las 19:00
Pues bien, habrá que echarse una vuelta por esos rumbos…ahora que, pues yo soy un zapotlense más en el exhilio, aunque no tan lejos, y cada vez se complica un poco más la visita.
Pero vaya, las veces que he pasado o caminado por ese lugar, me ha parecido que el ambiente es bastante agradable…
Como sea, no quisiera explayarme en mis relatos cafeteros y bohemios.
Hasta la próxima
5 de Noviembre de 2008 a las 11:11
Me gusta el ambiente de este singular lugar, pero mas me gusto la presentacin de la Rondalla de la Universidad de Colima, ojala la volvieran a llever y que le den mas difusin al evento..los que estuvimos ese da salimos facinados con el repertorio que presentaron, la calidad de sus solistas en fin fue algo muy bonito y que casi no hay por aca….