: Fractura
por: Carlos Efrén RangelHace tiempo escribí una columna en este mismo espacio en que la Palabra Clave fue Fisura; en aquella ocasión, hablé de la manera en la que había quedado el PRI luego de las elecciones internas, en las que más que fracturado, había quedado sólo con fisuras que pudieran haber sanado. El caso es que no se aplicaron los correctivos a tiempo, y a éstas alturas del partido podemos decir que el PRI en este momento, sí enfrenta una fractura.
La fractura fue provocada por varias cosas, la primera es de raíz. El Partido Revolucionario Institucional, pocas veces le ha hecho honor a su nombre y la mayoría de los casos no se gobierna de manera institucional; desde sus orígenes al PRI lo gobiernan caudillos. Personas que por su trayectoria logran sobresalir, imponer línea y destacar. Hasta hace algunos años la estrategia le había funcionado: el caudillo mayor era el presidente de la república, que ‘destapaba’ a quien los seguía y la línea se trasmitía. Regionalmente había caudillos que normalmente se enfrentaban, pero el PRI y su estructura era tan grande que esas fracturas podían subsanarse, no había mucho de dónde escoger.
El México moderno no es así. A estas alturas de la vida política las prácticas evolucionaron, se hicieron políticos distintos aunque el PRI continúan gorbernado por caudillos. Luego de lo lastimado que quedó el partido en la elección interna, los dirigentes no se preocuparon por sanar las heridas y remediar las fisuras. Siguieron, pensaron que les alcanzaría para ganar y no fue así. Ya hace unos días hablamos del caso de Alfonso Alvarado Ponche, que luego de perder en las encuestas, emigró a Nueva Alianza donde coordinó campañas que fueron exitosas: lograron el registro del Partido y obtuvieron votos que parecían perdidos. Bueno hasta ganaron una diputación por la vía plurinominal.
A nivel estatal parece que pasó lo mismo. En la región y en los últimos años del PRI surgieron dos caudillos, uno Javier Galván comenzó a hacer carrera y todo parecía indicar que Armando Pérez Oliva seguiría sus pasos: presidencia municipal de Autlán, diputación local. En un momento en el restaurante La Cabaña y de acuerdo a los más difundidas creencias, el divorcio político llegó. Por un tiempo lo desimularon, hasta que fue imposible ocultarlo y disimularlo.
Así llegó el momento de que Pérez Oliva buscó la diputación federal, el candidato oficial de Javier Galván fue Armando Corona, Pérez Oliva siempre dijo que ganó en la encuesta, que la candidatura de Corona, fue un premio de consolación para Galván pues no alcanzó la ansiada Senaduría.

Imagen Vía: Congreso de Jalisco
Ayer se publicó en Milenio una nota escrita por Rubén Martín, en la que afirma al citar a fuentes del PAN, que Emilio ganó en parte a que hubo priistas que apoyaron su candidatura, cita el caso de dos diputados locales:
Enrique García Hernández y Armando Pérez Oliva, quienes habrían promovido el voto para el candidato panista en los distritos 15 de La Barca y el 18 de Autlán, respectivamente, aseveraron fuentes acreditadas del PAN.
La fractura a final de cuentas le llegó al PRI, sus caudillos, que en antaño arrastraban multitudes y aseguraban triunfos electorales, luego de los proceso poco institucionales que vivió el Revolucionario Institucional (¡vaya paradoja! ¿no?), los dejaron en la fractura partidista, con migración hacia otras fuerzas políticas. La cúpula se quiso comer el pastel solitos, sólo que al no invitar a la comida a otras fuerzas del propio partido, se quedaron sin pastel, con un panorama sombrío y ahora ya no con fisuras, si no con auténticas fracturas, por las que muchos piden ya la cabeza de Javier Galván.
26 de Julio de 2006 a las 8:42
Esta fractura del PRI solo la resolverán con una verdadera reestructuración yno sólo se trata de cortar cabezas, sino de incluir a gente con verdadero liderazgo y ganas de trbajar para el peublo, que en sí es lo que deverían hacer todos los partidos.
27 de Julio de 2006 a las 11:17
Fue una excelente lección a PRI, ojalá que la aprendan y luchen deverás por convertirse en un partido sin corrupción, compadrazgos, influyentismo, riqueza inexplicable, etc. etc. je, je, je, ¿Suena guajiro, no?
27 de Julio de 2006 a las 12:10
no solamente en el PRI si no en cualquier partido, por el bien de su organización y de la sociedad en general se necesita que los partidos queden en manos de gente que sea capaz de mover mas por el bien de la mayoria.
y aunque suene imposible de lograr con esfuerzo se alcanzan las estrellas,
interesante tema, bien como siempre