: Federalismo

por: Carlos Efrén Rangel

Hace algunas semanas tuve el honor de que el Instituto de Estudios del Federalismo “Prisciliano Sánchez” me invitara a participar en su publicación El Pacto Federal. Sin ser un especialista en leyes, ni historia del Federalismo, pero como sí por mi trabajo he podido sentir los sinsabores y lo mal aplicado que está el término, decidí aceptar la invitación y escribir sobre la carencia más grave del Federalismo que es en la distribución del presupuesto. En agradecimiento a Rocío González publicaré el escrito también aquí. Es largo, larguísimo así que irá en dos partes. La primera hoy, la segunda el miércoles.

El municipio de los bolsillos vacíos.
La autonomía municipal limitada por el centralismo fiscal.

El municipio es la célula del federalismo. Es la unidad básica que une de los municipios a los estados y de los estados a la república federal que conformamos. Al buscar el federalismo la autonomía de cada uno de los niveles de gobierno, que llevará a fin último evitar el centralismo y a la cooperación entre cada una de las entidades que forman la federación, podríamos pensar que es el municipio el nivel de gobierno más importante de los tres que comprenden a México.
Esa característica le daría al municipio facultades de gobernarse con autonomía, de decidir su futuro y el rumbo que desea llevar. Para seguir ese rumbo, el municipio o cualquier institución o persona, necesita tener la libertad para decidir en qué gastar los recursos que produce, ya que a final de cuentas es dentro de los territorios municipales donde los impuestos se generan. Los municipios producen dinero. Podrían quedarse en la arcas municipales y gastarse como mejor decida el presidente municipal y los regidores; ya que ellos al estar en contacto directo y vivir en el municipio, sabrán cuáles son las necesidades apremiantes de sus gobernados.
Esa situación alejaría a la realidad social del centralismo absoluto, de ser en las capitales de los estados y de la república donde se tomen las decisiones de cuáles son las obras prioritarias de cierta región, en qué hay que invertir y en qué no.
México es un país multicultural, incluso la diversidad geográfica nos hace ser, aunque mexicanos y hermanos, sociedades diferentes, con actividades productivas distintas y con costumbres que aunque compatibles no dejan de ser desiguales. Por el conocimiento cercano de cada realidad multicultural y con características propias, es por lo que se inventó un sistema de organización política en donde se fortalezca las regiones pequeñas y se busque sean capaces de resolver sus propios problemas. En un marco en el que compartamos algunas leyes, idioma, moneda y hasta costumbres, pero respetando la diversidad que a México lo hace un país rico.
A México y a sus estados los unen las Constituciones, que fijan las reglas de convivencia entre la federación y sus estados, los estados y sus municipios. La división de poderes y las atribuciones que cada uno de ellos tiene. Al marcar las reglas de convivencia, la constitución también legisla la forma en la que el gobierno se hará llegar recursos y la manera en la que se habrá de repartir el dinero que se reúna. En otras palabras, la manera en la que regresará en inversiones los impuestos que el pueblo generó.
Siendo México un país federal, cuya célula última es el municipio. Se pensaría que éstos tienen la facultad de decidir su futuro y la manera de invertir los recursos. Las cifras no le da la razón a la teoría. Los gobiernos estatales y federales, monopolizan y deciden los recursos que se invierten en los municipios.
Autlán de Navarro es un municipio del Estado de Jalisco que se ubica en la región Costa Sur. 180 kilómetros al sur de la capital Guadalajara a la que se une a través de la carretera Federal 80. Con poco más de 53 mil habitantes, sus actividades productivas giran en torno a la agricultura, con plantaciones de jitomate, chile, maíz y desde principios de la década de los ‘90 también de agave. La plantación de caña y la industrialización de su jugo hasta convertirlo en azúcar es una importante fuente de recursos económicos para las familias; el Ingenio Melchor Ocampo ubicado en los límites de Autlán y el municipio de El Grullo, es fuente de trabajo para cientos de personas. El comercio y los servicios, son la otra fuente de ingresos.
Ejemplificar siempre ayudará a entender mejor, por eso usar como modelo al municipio donde nació el General Paulino Navarro y el filólogo Antonio Alatorre y que presume tener el mejor Carnaval Taurino del Mundo, hará lo que busca el federalismo, evitar el centralismo.
Así pues durante el año 2005 el Ayuntamiento de Autlán ejerció un presupuesto de 113 millones 748 mil 382 pesos, de los que 55 millones 181 mil 786 pesos fueron ingresos propios. Por participaciones fueron 32 millones 490 mil 439 pesos federales; 1 millón 568 mil 833 pesos estatales y 4 millones 91 mil 678 pesos por concepto de derechos. En aportaciones Federales por Infraestructura son 6 millones 430 mil 099 pesos y por fortalecimiento 13 millones 985 mil 545 pesos.
En lo que se refiere a Obra Pública se realizaron en el municipio un total de 184 obras de distintos tamaños y diferentes costos. En total una inversión de 134 millones 917 mil 821 pesos de obra pública. De lo que el Ayuntamiento local no aportó ni el 10%, pues de todo ese gasto, de las arcas municipales salieron apenas 10 millones 47 mil 575 pesos. El grueso de la inversión la realizó el gobierno estatal, 117 millones 304 mil 976 pesos.
Todas esas inversiones fueron obras que el gobierno municipal tuvo que gestionar, que en términos más coloquiales es ir a pedir, solicitar y dice el Lic. Rafael Ambríz es “rogar por los recursos”.
En esa inversión total el gobierno federal tuvo una participación de 4 millones, 125 mil 949 pesos. Y capital privado, principalmente de personas originarias del municipio y avecindadas en Estados Unidos aportaron el resto: 3 millones 247 mil 726 pesos.
En la obra pública municipal, hay monopolización de recursos. Es el gobierno del estado y desde la capital y el gobierno federal y desde la capital del país, quien decide cómo gastar el dinero.
Tampoco se le puede pedir mucho a los municipios, en las constituciones tanto de los estados como en la federal, hay candados que impiden la autonomía fiscal de los municipios, para el Dr. Rubén Sánchez, el más fuerte, es que los municipios no pueden legislar en materia de creación de impuestos municipales, su labor fiscal se limita a cobrar sólo los que la legislatura estatal le permite. No pueden crear más.
De esa manera los municipios dependen directamente del estado y de la federación, no hay forma de salirse de ahí y no hay forma de decidir por sí mismos.
Y es que las leyes estatales y federales, la Carta Magna en su artículo 73 en la fracción X, establece sobre qué materias será exclusividad de la federación legislar y por lo tanto sobre qué cobre los impuestos, por ejemplo sobre los hidrocarburos y sus derivados. Sobre lo que no está contemplado en la Constitución federal cobrarán los estados, por ejemplo el impuesto de la tenencia sobre vehículos. Por convenios entre la federación y los estados, hay impuestos que se cobran dobles, por ejemplo, sobre loterías, juegos y sorteos la federación cobra un impuesto y los estados recaudan por lo mismo, le suman otro tanto. Nada de lo anterior contempla a los municipios.
Al no tener generación de impuestos y por lo tanto de ingresos propios, las administraciones municipales quedan con un papel un tanto ajeno a decidir desde su propio territorio el futuro de sus municipios. Dependen de cierta manera de que la inversión en su territorio la decida alguien que se encuentra lejos, en las capitales.
El gobierno estatal y a través de programas lleva las inversiones a los municipios, para la obra pública en Autlán se aplicarán programas como Administración y mejoramiento de la educación básica, Fomento a la Vivienda, Financiamiento para el desarrollo y seis programas más, siendo esos tres los más recurrentes.
Para acceder a ellos, los municipios tienen que llenar una serie de requisitos, hacer trámites, aportar parte de los recursos, gestionar. Algo más cercano a relaciones públicas. La inversión en los municipios está supeditada más a las habilidades gestoras del presidente municipal que a las necesidades de los habitantes.

Continuará…
¡Hasta el miércoles!

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