: Ensayo

por: Carlos Efrén Rangel

Hace unos días recibí una llamada que me pidió desenterrar muertos. Asistí con la esperanza de que esa fuera la misma llamada que a Gabriel García Márquez lo llevó al cementerio en que desenterraron a Sierva Maria de Todos los Santos. Lo del maestro colombiano fue textual y lo mío más metafórico. Hace años, muchos, yo escribía poesía con rima. Era una arma de seducción efectiva con cursilerías de adolescentes. También me hizo ganar muchos dieces en Español. Luego abandoné la poesía y durante mucho tiempo no he podido rimar nada. Me pidieron poesías. Me pidieron desenterrar la rima. Y ahí voy. Lo que leerán ustedes a continuación es un ensayo. Cuatro estrofas que tuvieron la única intención de rimar palabras y decir cosas más o menos coherentes. No sé si lo logré o no. No sé si valga la pena escarbar más abajo en la tumba. Lo que hago, estimados cinco lectores, es ponerme a su más duro y extremo escrutinio. Espero, que me hagan entrar en razón. Cualquiera que esa sea. No sé si decir que sí o que no a esa invitación seductora de desenterrar muertos.

Ensayo

Sentada en la silla de la vida
se encuentra el alma acorralada,
espera la zozobra de la huida
y dar fin a la etapa destrozada.

Frente al monitor, sonríe
en la soledad, mejor llora
esconde la tristeza que se fríe
en el caldero fatal de la malora.

Esperanzas en el cielo no aparecen
y la vaguedad del camino agobia
los esfuerzos en el zurco perecen
con la ilusión infame de la gloria.

El amor se entrampa en la bajeza
de los rídulos dictares del guión,
provoca desazón, frío y pereza;
la mente libre recibe un coscorrón.

Una Respuesta a “Ensayo”

  1. Humberto Santana Dice:

    Buena rima Tacho.

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