: Enfermedad
por: Carlos Efrén RangelEn el aspecto meramente local es la primera vez que tengo que escribir la noticia de una enfermedad fuerte de un Presidente Municipal. Los cuestionamientos y preguntas callejeras (que en buena medida le dan sentido al trabajo reporteril) van enfocadas hacia “el chisme”, en detalles que aparecen en las charlas de sobremesa, pero que no pueden ni deben tener lugar en las páginas de un periódico o en las notas de una radio. Hay justificadas razones periodísticas para informar sobre la salud del Presidente Municipal.
En un comentario que escribió el lector Carlos Díaz, “regañaba” a otra lectora que comentó la enfermedad del presidente Municipal Fernando Guerrero. Carlos Díaz dijo: “antes que funcionartio publico es ser humano padre de familia y esposo” (sic). Carlos tiene razón, y en el fondo y en alguna parte también Martha.
La noticia es una narración verídica sobre un hecho de interés público. La salud de una persona, que efectivamente antes de funcionario es un ser humano, es un asunto netamente privado. A menos que esa condición de alguna forma sea factor condicionante de su función pública. Las condiciones de salud que el Alcalde o cualquier otro funcionario no son noticia, a menos que por esa condición falten a trabajar, o altere sus capacidades para cumplir con sus responsabilidades.
El lunes le pregunté al Secretario General Francisco Espinoza Peña, si se tenía contemplado algún nombramiento interino que supliera al Alcalde. En términos personales fue una pregunta de mal gusto. En términos profesionales no, era una obligación. El municipio se encuentra en un estado crítico que obliga al trabajo y supervisión constante del Presidente Municipal. Saber si estará en condiciones de realizar la función o no, es indispensable.
La enfermedad de Fernando Guerrero tiene varios criterios de noticiabilidad: prominencia, y afectación a muchas personas, son los dos más importantes.
Los reclamos de quién ha juzgado que “hacen leña del árbol caído” y “venden morbo” los tomo como aliciente para cuidar al extremo de lo posible y mis alcances la línea editorial que priorice en todos los aspectos la parte pública del hecho. Que el presidente municipal tenga una enfermedad en el corazón, será condicionante de la vida pública y los integrantes de la sociedad debemos saberlo para tomar mejores decisiones.
Así como lo fueron las enfermedades mentales de Vicente Fox; los problemas alimenticios de Josefina Vázquez Mota; el alcoholismo de Emilio González. Ésto será factor.
Y hay que cuidar el aspecto público, que lo mismo Fernando Guerrero tiene derecho a su privacidad, que Autlán tiene derecho a tener un presidente municipal en condiciones.
Para efectos públicos y privados, la buena noticia es que sólo fue un susto.
9 de Septiembre de 2009 a las 7:09
Que bueno que se recupera