: El concierto soviético
por: Alejandra P. PalafoxNo todos los días se reciben regalos excepcionalmente especiales de personas importantes. Hoy mi papá me dio uno de los obsequios más significativos de mi vida: un CD. La peculiaridad del disco radica en su historia.
Era 1980 y mi padre escuchaba por onda corta “Radio Moscú”.
En aquel año la radiodifusora lanzó una convocatoria para que los radio escuchas enviaran música de su región.
Mi papá grabó una carta sonora en un casete en la que incluyó música mexicana de diferentes épocas, de los distintos estados de nuestro país y antes de cada pista musical daba una breve explicación de su origen, sus autores, etcétera.
Hizo el envío y varios meses después recibió por correo el mismo paquete que mandó a Moscú. De pronto tuvo la certeza de que el envoltorio nunca llegó a su destino por lo que el servicio postal simplemente se lo regresó.
Sin embargo, al abrir el sobre se llevó una agradable sorpresa.
Dentro del casete, venía una pequeña nota donde le informaban que parte del material que les había enviado fue incluido en un programa especial de Radio Moscú y en correspondencia le regresaban su casete pero ahora grabado con música rusa en español.
Al inicio, la voz de Gertrudis – cuyo apellido no alcanzo a descifrar- indica en español que en respuesta a la carta sonora, envían un concierto con canciones de autores soviéticos poco conocidos en Latinoamérica. La mujer enumera la lista de compositores y señala que las canciones fueron cantadas en español por grupos y solistas cubanos, mexicanos y colombianos. Después agrega con su voz suave pero con un acento extrañamente golpeado que antes de las canciones se explica un poco de la historia y el origen de casa pista.
Después de que creyó haber perdido el casete, ayer mi papá lo encontró y entonces lo rescató en CD y me lo regaló.
El concierto fue de catorce canciones y creo que disfruté tanto como mi papá los cincuenta y tres minutos de música soviética.
Al término de la última pista, Gertrudis hace la petición a nombre de Radio Moscú, para que la audio–correspondencia no finalice ahí pues su interés era escuchar su opinión al respecto del concierto de música soviética.
Y como para que no hubiera dudas de que era personalizado, finaliza con un: “… muchas felicidades estimado Juan Manuel Preciado”.
La audio-correspondencia no fue mantenida por que la URSS cayó y Radio Moscú desapareció. Sin embargo me dio mucho gusto saber que desde el valle de Zapotlán, por la ocurrencia de mi papá, más de algún soviético disfrutó de música mexicana, de la misma manera en la que yo, hoy veintiséis años después lo hago con música soviética.
19 de Abril de 2006 a las 14:00
Hola Alejandra,
Soy hermana de Hector, creo por el apellido sabes a quien me refiero.
Por azares del destino, he encontrado tus redacciones en esta pagina, he leido cada una de ellas y esta es una de las que mas llamó a mi atención, permiteme decir que tengo un poco de envidia en cuanto a dicho cassete ha de haber sido un gran deleite escuchar tan diversas notas, dale las gracias a tu papá por tan gran iniciativa.
Me gusta mucho tu forma de redactar, sin duda alguna eres alguien de quien estar orgullosa, oriunda de Zapotlán el grande.
Seguire tus articulos.
21 de Abril de 2006 a las 17:36
Hola Fernanda!
Muchas gracias por tu comentario que sin duda es un incentivo para mí y los demás columnistas para continuar con este esfuerzo editorial.
Me resulta muy agradable pues se trata de una joven zapotlense y además hermana del buen Héctor.
Ojalá que ahora que descubriste el sitio te conviertas en lectora asidua de la página e incluso, si lo deseas, en columnista invitada.
Respecto al concierto soviético sí que fue un gran deleite. Me pongo a tus órdenes, con todo gusto te puedo proporcionar una copia del disco.
25 de Abril de 2006 a las 16:59
Hola Alejandra!
Te tomaré la palabra en cuanto al disco, me encanta la música, dicen que ” La música calma hasta a las fieras”, probablemente podria ser aplicable en mi caso dicho refran.
Muchas gracias por la invitación, creo que seria una gran experiencia formar parte de esta editorial y mas aun que despues de un tiempo de exilio de mi lindo Zapotlán, regreso con dicha a ese fresco valle del que tan particularmente habla la canción. Aun así, definitivamente seré una lectora asidua.
Mi hermano te manda saludar, como siempre se expresa con las mejores palabras de tan querida amiga.