: Divorcio

por: Carlos Efrén Rangel

Por si alguien aún lo dudaba el Partido Revolucionario Institucional en Jalisco está en franca fractura, se desborona como terrón de azúcar en agua. El martes pasado, quien fuera presidente municipal de Autlán, y uno de los caudillos priistas más importantes de Autlán desconoció a la dirigencia y anunció que mientras Galván Guerrero siga al frente, no atenderá ningún disposición del Comité Estatal. Ahí no más.

De manera aislada podríamos atender el hecho sólo como una actitud de de represalia porque el Diputado Local, quería la candidatura de su partido para la Diputación Federal y perdió. Pero la lista de los diputados, regidores y miembros del tricolor que han salido de las filas del partido durante la dirigencia de Javier Galván, bien vale la pena pensar en otras posibilidades. Como mi labor no es ni de juez, sólo de tecleador opinador y descriptor, la situación pone en situación de focos de alarma al PRI.
Desde el proceso interno que Pérez Oliva señaló que las elecciones internas se realizaban mediante procesos ajenos a lo que oficialmente se anunció, y que esos procesos reales estaban llenos de jugadas sucias, movimientos corruptos y tráfico de influencias. A final de cuentas el caudillismo priista tronó.
Luego que se nombrara como candidato del PRI a Armando Corona Radillo para competir por la diputación federal en el Distrito XVIII, Pérez Olivo declaró haber ganado la encuesta, pero que la decisión de nombrar al presidente municipal de Tonaya como ganador, correspondió a un favor que la dirigencia nacional le brindó a Javier Galván, por no haberle permitido competir por una Senaduría como era su objetivo.
En pasillos del partido, en los círculos políticos se manejó la versión de que Galván Guerrero había vendido las candidaturas, así de sencillo, que por eso quien apuntaban como los candidatos naturales del tricolor para la candidaturas no ganaron, para la Federal Pérez Oliva, y para la local Antonio Mendoza Olivares, Presidente Municipal de El Grullo.
Priista no alineados a Javier Galván identifican esas situaciones como la causa de la debacle priista el dos de julio pasado, pueden tener razón. El rompimiento al que no se le aplicó operación cicatriz dejó dividido al partido y con una confianza ante la sociedad, en serias, mucho muy serias dudas de legitimidad. Y no se hizo nada por sanar esas heridas; antes bien los dirigentes priistas no desperdiciaron la oportunidad de golpear a sus contrincantes en el proceso interno.
Ahora bien, en el caso específico del Dr. Pérez Oliva, luego de la derrota interna, se le vinculó con grupos políticos ajenos al Revolucionario Institucional, incluso se le vinculó directamente con el apoyo a la campaña de Emilio González Márquez, según publicó hace algunos meses el periodista Rubén Martín, en información de Público, los rumores que vinculan a Pérez Oliva con el PAN no se terminan, ya hay quien lo ubica como asesor de diputado federales panistas que mediarán a cambio, un puesto para él en el próximo gobierno estatal.
Más allá de si esas versiones y premoniciones son verdaderas o no. Queda para analizar y como mejor lección para la dirigencia priista, que el Tricolor pasó de moda, que ya no genera confianza, que aún con los intentos de darle una nueva cara y un nuevo discurso, en el fondo persisten actividades, negociaciones que nada honorables, terminan por hundir al PRI, y que no son exclusivas del PRI pero que ésta vez fueron más palpables.
Sin embargo el dirigente priista no se da por enterado, le dijo adiós a todos quienes sen han quejado y se han salido del tricolor y no ha hecho nada por remediarlo, ni negociar. El PRI perdió todo lo importante, y por si fuera poco el dos de julio, en Chiapas un ex priista, de familia eminentemente priista le acaba de poner otro clavo al ataud tricolor. Sabines al Poder, y no es el Prólogo que Carlos Monsivaís escribió en el libro de poemas del familiar poeta del futuro gobernador chiapaneco.
“Por secuestrar al partido”, “por que con su ceguera ocasionada por la ambición”, “porque protegió a un coto de poder político y económico privilegiado” “porque manoseó el proceso y designó candidatos” son las razones que expone Pérez Oliva para desconocer a Javier Galván, desobedecer a la Dirigencia Estatal y preparar el divorcio.

Oficio APO Dirigencia del PRI

Una Respuesta a “Divorcio”

  1. Humberto Santana Dice:

    Javier Galvan es el ejemplo perfecto de lo que pasó en el PRI, el de un político que vende, compra, hace tranzas….etc. etc. y construye una hermosa casa a costa de Juan pueblo.

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