: Decidir
por: Carlos Efrén RangelLo ocurrido durante el día de ayer en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) es un hecho que transformará la vida de millones de personas, la aprobación en lo general de la Reforma al Código Penal que permite la interrupción del embarazo durante las doce primeras semanas de gestación, es una reforma necesaria a las que los grupos de poder tradicionales y de derecha le han puesto etiquetas que van de lo retrógrado a lo ridículo.
Antes que llegue mi primera excomunión (que tengo que festejar igual que lo hiciera el maestro Eduardo del Río, mejor conocido como Rius, monero político mexicano) debo aclarar algunas situaciones para poner en el justo contexto la disyuntiva que se ha ejercido en torno a este polémico tema.
Primero la discusión de la despenalización del aborto en la ALDF es un asunto de carácter público, social. Lo convierte en social el hecho de que los Asambleístas capitalinos sean representantes sociales. Lo convierte en público y social el hecho de que la práctica del aborto provoca al año cifras escalofriantes de muertes de adolescentes y cuya realidad obligaba a la discusión sobre el tema.
Es decir se trata de regular y legislar sobre algo que ya está pasando, los legisladores que aprobaron las reformas no inventaron el aborto.
Segundo punto y con el que espero librar la censura de la inquisición moderna. En lo personal yo no practicaría el aborto, no dejaría que una pareja mía terminara por decisión propia con la vida de un hijo mío, a cualquier momento del periodo de gestación, pero eso es lo que yo decido.
La discusión y la falta de validez de los argumentos antiabortistas radica en el profundo y real hecho de que todos en la vida podemos decidir sobre lo que pasa en nuestro cuerpo. Yo decidiré no abortar, pero eso no obliga a los millones de mexicanos a que piensen igual que yo.
Hay instituciones que aunque tienen la característica natural de influir en el pensamiento de las personas, están lejos de que su participación deba ser tomada en cuenta de manera formal en la educación de las personas obligatoriamente. Y explico. Sin duda que en el hecho de que yo decida no abortar hay valores católicos y cristianos inculcados por mi familia y es ahí donde radica todo el meollo del asunto. En que la educación en valores debe ser responsabilidad exclusiva de la familia, ¿cómo educa cada familia a sus hijos o a sus miembros? Esa es responsabilidad exclusiva de la misma familia. Cada una sabrá si toma en cuenta la línea moral de la iglesia católica, la línea moral de otra iglesia, el ateísmo, los valores universales, las políticas socialistas o las canciones de Cepillín como base en la educación. Es responsabilidad exclusiva de la familia.
Ahora bien, los asambleístas del Distrito Federal no se toman un derecho que definitivamente no tienen, el de educadores, ellos los del PRI, PRD, Convergencia, bueno todos menos el PAN y el Verde tienen la obligación de velar por la seguridad y el bien común de absolutamente todos, pero todos los que integran esta sociedad. No sólo los que piensan igual que ellos, no sólo los católicos, de todos y regulan una actividad que ilícitamente funciona a nivel de mafia y que le cuesta la vida a miles de mujeres, crean condiciones jurídicas para que sean ellas en lo particular quienes decidan si lo que hacen está bien, está mal o qué. Con los valores que ellas quieran.
La aprobación de las Reformas para la despenalización del aborto es una asunto público. Decidir abortar o no es un asunto estrictamente personal. La iniciativa no obligará a abortar a nadie.
Lo que se tendría que hacer en todo caso y que urge, es la obligatoria educación sexual de todos los mexicanos, que conozcamos nuestros cuerpos, que aprendamos a vivir nuestra sexualidad protegidos y con responsabilidad, así se evitaría la principal causa de aborto, que es el embarazo. (Aunque suene a chiste).
Aplaudo con todas las ganas que los Asambleístas hallan aprobado el dictamen, condeno la intromisión del Papa, de los Cardenales y de gente tan nefasta como Jorge Serrano Limón.
Lo único que hacen es taparse los ojos ante la realidad; y si tanto les importa la vida, podrían empezar por revisar sus archivos del Santo Oficio y Castigar a los curas violadores de niños. Que el buen juez por su casa empieza.
Clavecita.
Retomo la última frase para condenar la iniciativa que se discute en la Cámara de Diputados Federal en la que se busca eliminar los artículos Constitucionales en los que México no puede intervenir en guerras extranjeras.
¡Ah la visita del Mister Bush a Mérida!, dejó bien instruido a Lipe para que México mande a sus mexicanos a morir en las guerras de Estados Unidos.
25 de Abril de 2007 a las 8:54
Efrén, creo que seguirá habiendo más o menos el mismo número de abortos, sólo que ahora estarán registrados y morirán menos mujeres a causa de una mala atención.
Saludos
25 de Abril de 2007 a las 16:55
Como ya lo había comentado en una de mis columnas y como también tu dices, el aborto es una desición a tomar, cada quien decide si lo hace o no, no podemos privar a nadie de este derecho.
Otra cosa, yo insisto en la educación sexual, la cual es casi nula en nuestro país, eso resolvería bastantes problemas, lo malo es que como siempre y todo lo que tenga las letras de SEXO el grupo conservador y la iglesia siempre han de intervenir, malo, muy malo.
27 de Abril de 2007 a las 6:01
[...] nos debemos preguntar es qué le tiene que pasar a alguien para que abandone a su hija. Justamente a esto me refería el miércoles. Pero bueno, la ficción siempre estará ahí para suavizar las cosas, para hacer [...]