: Criticidad

por: Carlos Efrén Rangel

Recibí hace unas semanas un correo del que fuera el director editorial del grupo Milenio, y que ahora se dedica a promover al perredista Andrés Manuel López Obrador rumbo a la presidencia de la república. Buen columnista hasta antes de que tomara partido, hace más de un año aceptó padecer Pejefiebre. Es Federico Arreola.
El primer correo me pedía que llamara a la línea de Andrés Manuel para que mi telefonema le sumara 60 pesos a la campaña del tabasqueño: “Llame por
favor, cuando usted quiera y pueda, al teléfono 01900 849 26 56 y done 60 MX por
llamada a este precandidato que no tiene dinero y que no va a recurrir a las
aportaciones ilegales de unos cuantos multimillonarios que cada seis años,
apoyando a los candidatos del PRI y del PAN, compran para su uso privado un
pedazo del país”, cita textual del correo que me llegó.
Me sorprendió que haya conseguido mi correo personal y después me enteré en el sitio alt1040.com que compró la base de datos a un sujeto que le ha dado por llenar de basura la red de nombre Pablo Cerda. Me llamó la atención la postura casi extremista de nosotros somos los buenos y el PRI y el PAN son el diablo, la reencarnación de Santa Ana.
La firma del correo me invitó sólo a responderle, les comparto el final de ese mail: “Saludos de tu amigo periodista Fedrico Arreola”.
En el correo que yo le escribí a Federico Arreola le expuse mi sentir y pensamientos. La práctica del periodismo le debe servir a la sociedad y a las personas para informarse y tomar postura ante los acontecimientos de la vida pública, para eso las personas que tenemos la valiosa oportunidad de poner en común nuestras ideas y visiones, por medio de una página de internet o por medio del micrófono, tenemos la responsabilidad de mantener una línea lo más neutral posible, no tomar bandera con ningún equipo porque ni somos parte de él, ni siquiera el somos el árbitro, somos los cronistas de la vida pública.
Tengo la idea de que tomar partido hace perder una actitud que en la práctica del periodismo, y más en las columnas de opinión como ésta es indispensable: la capacidad crítica, esa que consiste en analizar el partido y descubrir las acciones, y tras las acciones las estrategias y tras las estrategias los propósitos de los contendientes.
Federico Arreola respondió: “No se preocupe, la capacidad crítica no se pierde cuando se toma partido, ya se lo demostraré”.
Sigo esperando que lo haga porque sólo me ha demostrado lo contrario. Federico Arreola cayó al entrar en la campaña de Andrés Manuel en el vicio de la mayoría de los políticos y en el caso local se lee en los comentarios que hizo “Hasqui” sobre la columna que titulé Palabra Clave: Glotonería, la descalificación por default, una práctica de columnistas y políticos baratos.
Para criticar se necesitan datos, hechos palpables y comprobables, opiniones de expertos, en algunos casos conocimientos académicos o empíricos; cuando se escribe crítica se hace en un afán de servir de guía para que quien lo lea, pueda tener una mejor visión del mundo que lo rodea.
En el género de opinión (en general en el periodismo) la palabra Objetividad es un cuento de hadas, una estrategia de marketing, la objetividad es propiedad de los objetos, que no piensan, ni sienten, ni tienen valores. La subjetividad es propiedad de personas, con historias, valores y posturas, y si es periodista se tiene que tener una postura clara si le vas a contar a tus lectores es un intento de verdad: debes ser imparcial.
Tomar partido es dejar de ser imparcial, pero hago las pases con uno de mis columnistas favoritos. Porque dio cuenta y anunció a los cuatro vientos que gracias a que tomó partido, perdió su capacidad crítica y la historia que me cuenta como verdad, es la verdad de Andrés Manuel y eso me hace entender cómo Federico Arreola ha interpretado el mundo. Ser imparcial no es evitar la crítica, es estar comprometidos con un color: con la sociedad civil que no está pintada de ninguno.

Carlos Efrén escribe sus columnas desde C@r- Cyber, con servicio de intenert a súper velocidad. En Amado Nervo 175 de la colonia Echeverría en Autlán.

4 Respuestas a “Criticidad”

  1. Oscar Dice:

    Sin duda ponerte la camisa de algún equipo, partido político, personaje, etc. implica perder la capacidad de análisis, es algo que ya no puedes controlar, porque comienzas a escribir y cuando menos te das cuenta ya adoptaste una postura y sacas a flote tus preferencias. Ojalá Federico Arreola demuestre su dote de “periodista” y algún día se atreva a hacer alguna crítica hacia López Obrador.

  2. enrique.arrambides Dice:

    ¿Sabes qué me pasó con ese correo? Dudé mucho de su autenticidad, me llegaron dos, por lo mismo de la Cerda de Pablo (Pablo de la Cerda, Pablo Cerda, whatever, is spam) y la redacción de uno de ellos no correspondía al mentado (tan mentado ya) Federico Arreola. Le escribí a su mail de Milenio diario y no tuve respuesta. No sé qué pensar.

    Respecto a tu columna, estoy de acuerdo contigo. Ser columnista te da el privilegio (¿?) de tomar postura, ser periodista debería obligar a No tomarla; sin embargo, dedicar las 10 líneas que te corresponden en lo alto de página tres en uno de los diarios más importantes de México para defender con uñas y dientes, cual loca de Plaza del Sol, a un personajucho político (fascista, dirían algunos) es denigrante para su tarea de periodista. Al final de cuentas, su columna es De ribete, y como tal debería ser tomada en cuenta

  3. Vicapolo Dice:

    Efrencín: Con gran gozo leí tu texto. Entiendo tu pejeparanoia y confiesote que vivo con más intensidad de lo que te imaginas, de la posibilidad de que AMLO (puro amlor) sea Presidente. Quizá sea populista, quiza sea hablador, fascista (tanto o más que Arreola), pero votaré por él, sin duda.
    En cuanto a tomar partido, coincido con algunos que siendo columnistas, pueden hacerlo, los reporteros (obreros de la noticia) quizá no.
    Abrazos cordiales.

    Vicaplo

  4. Carlos Efrén Rangel Dice:

    La dirección de Federico Arreola es farreola@milenio.com, ya lo puse al tanto de la discusión, espero tome parte.
    Si la información sirve para tomar postura es ilógico que los periodistas: reporteros, columnistas (obreros de la noticia o señores de la noticia) no tomen postura, si no nos sirve a nosotros a quién le va a servir.
    Lo que yo critico es que al tomar partido se sesga la realidad. Pero cuando se toma, no queda más que dar cuenta de ello para que los lectores sepan desde dónde y bajo qué criterios, valores e ideales decimos lo que decimos.

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