: Convicción
por: Oscar MolgadoDesde la humildad de un estadio abatido por la soledad y el olvido, sin la complicidad de un inmueble lleno, con la escasa mirada de la prensa, frente a rivales que en el papel parecen fáciles pero no lo son. En uno de los puertos más importantes del país y con olor a sudor, arena y mar. La selección femenil sub-20 hizo ruido, provoco vientos huracanados, se adueño del boleto al mundial y de paso dio muestra de convicción en la cancha.
Primero las canadienses, después la potente escuadra estadounidense habían sepultado la esperanza de asistir a la cita mundialista. El último tren ponía como obstáculo a Jamaica, pero nada ni nadie iba a detener el pundonor con que las mujeres mexicanas lograrían su objetivo.
Sudor, esfuerzo y corazón bastaron para ser terceras. Una vez más las mujeres ponen el ejemplo, una vez más ellas levantan la mano para sentirnos orgullosos de nuestro país. Son ellas las que a lo largo de la historia han dado la cara para seguir confiando en el deporte mexicano.
Ana Guevara, Belén Guerrero, Doramitzi González, Nancy Contreras y muchos casos más hablan por si solos del papel tan importante de ellas en nuestro deporte.
Lejos de los reflectores, sin salarios estratosféricos, con el poco apoyo de patrocinadores y sin ningún tipo de publicidad, ellas buscan hacer historia, cambiar el rumbo y ganar un título mundial. Por lo pronto ya tienen la campeona de goleo más joven de un evento avalado por FIFA.
Así, de la mano de Leo Cuellar y de su joven estrella de 14 años, el tri femenil sub-20 puede darle un susto a cualquiera. No se equivoca el técnico cuando afirma que le bastará menos tiempo que a los hombres ganar un título mundial.
No se equivoca porque las mujeres estuvieron reprimidas mucho tiempo y buscan revancha. No se equivoca por que ellas juegan por el honor, con el corazón y no por el dinero. No se equivoca porque el futbol femenil no está contagiado de soberbia, publicidad y tintes económicos. Sencillamente no se equivoca porque el tri femenil es humilde, combativo y tiene la ansía de demostrar que esto no sólo es deporte de hombres, que no sólo sirven las agallas sino que a veces se requiere de convicción y deseos.