: Concierto

por: Carlos Efrén Rangel

Dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino. Ya antes el sujeto en cuestión había escuchado esa canción que se convertía en concierto de gritos chillones hacía ya tantos años. Ahora, el magnate, no podía con el concierto de gritos que llegaban hasta su oficina de socios exigentes, de clientes iracundos y de voces del pasado que le ordenaban volver al origen mismo de la violencia para encontrar en ella abundancia. Supo que para esa tarea habría de estorbarle el protocolo y se visualizó lo que él creyó era la imagen que el mundo percibía de él. Vio al mundo como quería verlo. Le dio, para no perder el camino. Encontró abundancia en la violencia. El mensaje estaba claro dentro del concierto.

De regreso al foto cuento, que es ficción pura. Felicidades a mi amigo Molgado por su cuarto de siglo. La foto de hoy es de Martha Sandoval.

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