: Ciegos
por: Oscar MolgadoEs insostenible la situación que vive tanto la comisión de arbitraje como la disciplinaria en nuestros país, metidos en un tobogán de malas decisiones han logrado que los partidos sean una fiesta, que todos terminen en bronca y todos se quejen del arbitraje. La credibilidad de estas instituciones está por los suelos y aún así siguen siendo apoyados Padilla y Sabater.
Es irracional la desfachatez con la que se manejan estas comisiones, miden con diferentes varas, deciden cosas opuestas en situaciones iguales y justifican sus medidas con cosas absurdas. A estas alturas nadie les cree y nadie les respeta, hoy cualquiera puede quejarse y sin duda tendrá razón porque los errores son tantos que han alborotado el corral al grado que Marioni pide una revolución para frenar los atropellos, para frenar el abuso hacia el jugador.
Y es que hoy más que nunca los intereses juegan: que Mosquera haya tirado tres puñetazos sobre el rostro de Romero y lo hayan suspendido un juego habla del peso del América porque a Marioni le dieron tres partidos por una agresión similar. A Mosquera le perdonan las mentadas de madre a los árbitros, a las Chivas le expulsan a su técnico por mandar a su médico a la cancha porque el “Chicharito” se desplomó, a Tecos lo apuñalan en el Azteca, a Chelís lo multan cada que habla pero a Guzmán ni se le arriman, se arman broncas en el Tecos vs Santos, en el Tecos vs Morelia, en el Atlas vs San Luis, en el Puebla vs Chivas y en el Atlante vs Pumas pero nada, la disciplinaria ni sus luces, se pasa por el arco del triunfo los hechos y no castiga a nadie.
Es por esto que el torneo está convertido en un circo, en un espectáculo barato donde los árbitros ya no son respetados, donde sus actas son modificadas y donde la disciplinaria toma medidas dependiendo la camiseta, ¿hace falta recordar los incidentes en el vestuario de árbitros en el Hidalgo luego de la final Pachuca contra Pumas, donde la esposa de Fassi insulto a placer a los nazaremos? ¿y el castigo “apá”?
Insisto la situación de las comisiones de arbitraje y disciplinaria son indefendibles, han devaluado su credibilidad y su prestigio, están más deficientes que el Querétaro. Lo peor es que ellos siguen pensando que su sus decisiones han sido buenas y coherentes. ¡No hay peor ciego que el que no quiere ver!
24 de Septiembre de 2009 a las 7:20
Comparto su pesimismo, el arbitraje da lástima. Pero debemos reconocer que “aunque sean del mismo barro no es igual bacin que jarro”. O sea Mosquera y Marioni.