: César Vallejo
por: Martha V. SandovalYo he comenzado a ponerme a tono con el tema de la muerte ahora que ya se acerca noviembre y que comenzaremos a leer calaveras, a degustar calaveritas de dulce, a oler a flor de cempasúchil.
Hoy es sábado y como saben este día me gusta escribir sobre cosas más culturales y recreativas, así que quiero mostrarles algo de poesía sobre la muerte, César Vallejo es un maestro para ello, pues en su poesía transmite un deseo y pasión por la muerte, una visión de lo que puede ser no estar en este mundo.
Quizá no tenga mucho que ver con nuestras tradiciones, pero los poemas de este peruano son dignos de compartirse y por que no, de reflexionarse y debatirse.
“Y tal vez lo único que deberíamos recordar de aquel 16 de marzo de 1892 en que él nació es que fue un día en que Dios estuvo enfermo”.
Espergesia
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.Todos saben que vivo,
que soy mal; y no saben
del diciembre de este enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.Hay vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
Que Dios estuvo enfermo.Hermano, escucha, escucha…
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembre,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.Todos saben que vivo,
Que mastico… Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.Todos saben… Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda…
Y no saben que el Misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.
Ágape
Hoy no ha venido nadie a preguntar;
ni me han pedido en esta tarde nada.No he visto ni una flor de cementerio
en tan alegre procesión de luces.
Perdóname, señor: qué poco he muerto!En esta tarde todos, todos pasan
sin preguntarme ni pedirme nada…Y no sé qué se olvidan y se queda
mal en mis manos, como cosa ajena.He salido a la puerta,
y me dan ganas de gritar a todos:
Si echan de menos algo, aquí se queda!Porque en todas las tardes de esta vida,
yo no sé con qué puertas dan a un rostro,
y algo ajeno se toma el alma mía.Hoy no ha venido nadie;
y hoy he muerto qué poco en esta tarde!
Vallejo César, Los Heraldos Negros, Antología, Grupo Editorial Tomo, México 2002.
Moraleja:
Disfrútenlos
28 de Octubre de 2006 a las 13:14
Estamos cerca de el diade muertos , nuestra cultura los venera tal vez por que savemos que dia a dia morimos un poco esperando el dia de morir para siempre , este dia como todos esperemos la muerte. Feliz dia de muertos.
28 de Octubre de 2006 a las 16:45
Es interesante que nos dediquemos a festejar lo nuestro. Mucho más importante todavía es que mandemos al demonio al mentado “jaloguin” ( sorry mi no saber piquinglis) ¡Tanto significado que tienen Los altares de muertos!, fomentarlos es hacer que nuestros antepasados jamás mueran.
29 de Octubre de 2006 a las 11:09
Martha: considerando que fuiste la primera en colunnistas de hablar sobre el día de muertos, y que “leer calaveras” es también tradicional, tienes la exclusiva de las del “Profe” para ustedes, con panteonero afecto.
CALAVERAS A LOS COLUMNISTAS
Cibernética la muerte,
por los columnistas vino.
Se les terminó la suerte,
hoy enfrentan su destino.
“Martha, serás la primera”
- dice la Tilica ufana -
“en el panteón ya te espera,
la Fábula Cotidiana.”
Martha por nada se aflige,
“me voy contigo al arcano,
porque el tenebroso IFE,
tiene horario de verano.”
“Un favor te solicito,
llevar a mi tumba helada;
un ligero lonchecito.
¡ Aunque sea una torta ahogada ¡”.
“Quiero pedirle también,
a Ud. Muerte si me deja,
que venga conmigo Efrén,
como fatal moraleja.
“También quiero a un tecleador”,
- dijo la parca coqueta -,
deseo llenarlo de amor,
en una tumba discreta.”
“Acá tendrá tres lectores,
conmigo le irá muy bien,
olvidará sinsabores.
Amaré a Carlos Efrén.”
El famoso reportero,
cuenta con Palabra Clave;
yace en el negro agujero,
amar a la muerte sabe.
Abrazando a la Tilica,
a quien brinda sus esmeros,
se dice que aún critica,
políticos panteoneros.
Volteando para otro lado,
la muerte no se atrabanca,
dijo : “llevaré a Molgado,
a escribir Desde la Banca”.
Molgado iba muy sonriente,
presumiendo su entereza,
pero la Parca crujiente,
ya le tenía una sorpresa.
“Acá tendrás como Divas,
para tu pluma mortuoria,
a nuestras queridas chivas,
para que escribas su historia.”
Cuentan que el pobre Molgado,
mora ya en el campo santo,
y que al Rebaño Sagrado,
hace crónicas con llanto.
“¡Alejandra, Alejandrita!,
¿Dónde estás linda criatura?
Quiero contigo una cita,
allá en la fría sepultura”.
“Ya las Tardes Provincianas,
han perdido la ilusión,
por eso las Cortesanas,
te desean en el panteón.”
La muerte se sobresalta,
discordando con Satán,
“¡Alejandra hoy es “Peralta”
y dice llamarse Iván ¡”
La Catrina resignada,
A Milton se lo cargó,
dijo: “bueno, peor es nada”,
Sin placer se lo cogió.
Los jóvenes columnistas,
van marchando en procesión,
de la pluma son artistas,
en el lúgubre panteón.
Como son estrafalarios,
entre gritos y estertores,
solicitan comentarios,
de esqueléticos lectores..
Domingo, 29 de Octubre de 2006
29 de Octubre de 2006 a las 19:53
jajajajaja, está muy buena, propondré publicarla en un post, porque no podemos privar al mundo de su métrica.
Toda la semana estaré muy en tema con la muerte, habrá calaveras y todo, no creo que tan buenas como esta porque todavía me falta aprender mucho sobre esta forma de hacer verso, pero igual las escribo con entusiasmo y con ganas de fomentar nuestras tradiciones, muchas gracias por la calavera.