: Cerca del infierno

por: Oscar Molgado

No hay mañana, el plazo está agotado y el descenso espera. Hoy en partido de vital importancia, el Querétaro se juega la permanencia ante los Tigres. No importa lo que haga el Santos, si los Gallos ganan hoy y la próxima semana se salvarán del averno, por eso hoy es el día más importante para una escuadra que le sobra corazón, pero le falta futbol.

Se ha dicho muchas veces que el estadio Corregidora tiene una maldición muy peculiar que hace que todos los equipos que juegan ahí desciendan; sin embargo, lejos de las supersticiones, hoy la Corregidora tendrá que ser una fortaleza que impulse a sus jugadores a conseguir los tres puntos porque cualquier otro resultado los manda a la primera A, hoy más que nunca los Gallos requieren de su público, de su optimismo, de sus gritos para frenar a unos Tigres que cada vez se muestran más sólidos, cada vez mejor entendidos en la cancha.

La misión no es fácil, pues la presión es un factor a considerar. En el momento en el que pasa a segundo término todo lo hecho durante el año, y solo vale lo que se hace en la cancha, las piernas tiemblan, el corazón se acelera y la mente se confunde. Si el Querétaro es capaz de controlar esa situación puede ser que salgan airosos está noche, que dicho de manera curiosa juegan a la par que el Santos en Pachuca, como si sirviera de algo, porque a pesar de todo la escuadra dirigida por Chava Reyes depende de sí misma y el objetivo son seis puntos.

La soga está hasta en el cuello y todo mundo hace al Querétaro en la división de ascenso; sin embargo, aún hay historia por escribirse y considero que la quema no estará decidida hoy, creo que como todos buenos mexicanos, se definirá hasta el final, hasta la última fecha de nuestro torneo.

Si Querétaro quiere salvarse tendrá que apostar por lo que tiene: una garra y un corazón envidiable, es una escuadra limitada, sin individualidades, su éxito tendrá que basarse en el juego de conjunto, en la fe inquebrantable y en la buena puntería de sus delanteros. En cambio Santos está más cómodo, con un equipo que en otras épocas se creería que es armado para ser campeón, hoy sus grandes figuras hasta dan dinero por salvar al equipo. La misión de los laguneros es titánica, ganar al mejor equipo de México en su patio no debe ser fácil, pero aunque ganen no les sirve de mucho, siguen a la espera de que los Gallos dejen ir un punto para alzarse con la salvación.

El drama del descenso como una auténtica novela, el equipo millonario y el pobre, el de las grandes figuras y el humilde, en las novelas siempre el pobre termina siendo feliz, pero en la vida real y en el futbol mexicano es feliz quien tiene más influencia en la FEMEXFUT.

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