: Caudillismo
por: Carlos Efrén RangelLa competencia en el PAN es reñida por la candidatura a la presidencia municipal. En el PRD parece estar toda ya decidido y en el PRI la lista de suspirantes es larga, aunque en el partido que aún no ha fijado fechas, ni formas, nadie tiene categoría de precandidatos, todos son simples rumores de radio pasillo. La situación clave son los cotos de poder que se forman en el PRI y que a final de cuentas deciden, en un estilo caudillista viejo y conocido, algunos dirán que no, aunque lo pensaron, otros esperan apoyos y a otros se les cuecen las habas por levantar la mano públicamente.
Va la lista de los murmurados: Rogelio Morán, Salvador Álvarez, Dr. Manuel Joya, Antonio Radillo, Alfonso Aréchiga, Rafael Ambriz, Elda Acela Medina, Adrián Murguía y Alfonso Alvarado.
La mayoría funcionarios públicos en la última administración priista encabezada por Pérez Oliva, ahora quieren ganar la posición que perdió en el 2003 Alfredo Núñez. Algunos están alineados con los caudillos, otros van solos y su éxito dependerá del método para elegir candidato, otros feamente le apuestan al dedazo.
El PRI aún no tiene método de elección, la dirigencia del partido no ha lanzado la convocatoria y eso tiene preocupados a varios priistas, que afirman estarán en desventaja, pues los panistas el próximo domingo tendrán abanderado y comenzarán con la planeación de su campaña, mientras en el PRI hay estira y afloja, negociaciones y sobre todo muchas especulaciones.
El mismo partido ha demostrado que las elecciones abiertas no son garantía de un proceso limpio y democrático, su elección interna para gobernador dejó en muchos malos sabores de boca y no hablar de la elección para presidente de la república. Elecciones caras, en donde a final de cuentas gana el precandidato con mayor capacidad de acarreo o movilización de votantes a las casillas. Al costo de la elección hay que sumarle el costo de la precampaña, que no tiene mecanismos de fiscalización, y que al abrirla a toda la sociedad los costos se multiplican.
La palabra clave en la elección interna del PRI es el caudillismo, aún no pueden quitarse el vicio que la propia revolución mexicana les creó, los caudillismo forman cotos de poder con los que a final de cuentas mueven hilos, tejes y manejes donde se terminan escogiendo métodos, formas y hasta personas que si bien no son lo mejor para el partido, sí es lo que más conviene a quien los elige.
La larga lista se va a acortar, de hecho desde ahora casi, y a título personal, podría descartar a Rogelio Morán, Salvador Álvarez, Antonio Radillo, Alfonso Aréchiga, Elda Acela y Adrián Murguía. La contienda se concentrará en Alfonso Alvarado el Ponche, que con su carisma puede ser el priista que más simpatías puede generar en el electorado en general, su debilidad es que a pesar de que se le vinculaba con Armando Pérez Oliva, la realidad es que no tiene apoyo de ningún caudillo. El Universitario Rafael Ambríz, con larga trayectoria priista y en la función pública, cuenta con la simpatía de caudillos, pero es arma de doble filo. Y el doctor Manuel Joya, dicen que él mismo aún no se decide, pero que podría ser el tapado.
Como el PRI es de caudillos, con algunos síntomas repentinos de esfuerzos por mejorarse, se puede augurar un encuentro entre dos precandidatos, Ponche y Joya, donde el ganador dependerá mucho, pero mucho del método de elección.