: Carta de un aficionado

por: Oscar Molgado

Muchos jugadores entran a la cancha con el pie derecho, otros portan la playera con la foto de algún familiar, algunos cargan con medallas, hacen oraciones, se encomiendan a los santos con tal de tener un buen partido; sin embargo, hay ocasiones que ni los mejores conjuros son buenos para romper con las maldiciones de algunos equipos.

Muchos todavía no nacíamos cuando Manolo Negrete hizo el gol de la última victoria de Pumas en Guadalajara frente a Chivas. 24 años han pasado desde entonces y no se sabe hasta cuándo se frene tal maleficio. La joven afición tapatía clama por una victoria, confiesan que es un sueño que no han podido cumplir. El sábado estuvieron cerca, a sólo seis minutos.

Tal parece que hay cierta magia oculta dentro del Jalisco, esa que impide que los felinos logren regalarle una alegría a su afición tapatía, esa que en el mejor de los casos hace crear ilusión, pero termina por ver el marcador empatado o con derrota.

24 años han pasado y con ellos las aspiraciones de romper el hilo que sostiene el hechizo. Es verdad que el rebaño sagrado ha logrado mantener la moral por mucho tiempo, pero no siempre lo ha logrado de forma honrosa, ¿Cómo olvidar aquél invento de penal en la final del Clausura 2004 que les dio el empate y que impidió tirar a la basura su hegemonía?, ¿ayuda arbitral? No lo creo, por algo son sagradas. Digamos que las Chivas tienen un pacto con el cielo que les impide dejar ganar a los auriazules, aunque lo intenten siempre ocurrirá algo extraño que evite la caída.

Casi dos décadas y media de agonía, más de dos mil minutos como testigos, un centenar de jugadores pasaron y aquí la esperanza sigue intacta como el gol de Negrete hace tanto tiempo. Con la ilusión puesta y el orgullo en alto habrá que esperar el día de dejar de pagar penitencia.

Tómelo como guste, pero en el futbol existen rachas interminables, estadios indeseables, equipos invencibles, maldiciones eternas. A todos se les ha indigestado algo en la vida. Al final estoy seguro que algo o alguien ha impuesto una jetatura que perdura con el tiempo, es un castigo divino, es algo que quizá muchas veces no merecían y por más que se esfuercen en romperlo el conjuro se mantiene vigente.

Dichosos los equipos que han roto maleficios y bendita la hora en que los Pumas ganen en Guadalajara. Sólo espero que cuando eso ocurra aún tenga vida para contarlo.

Una Respuesta a “Carta de un aficionado”

  1. efren rangel uribe Dice:

    NO CREO QUE LLEGUE A SUCEDER, SIN EMBARGO, JOVEN MOLGADO ¿LE GUSTARÍA APOSTAR ALGO?

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