: Camaleón
por: Carlos Efrén RangelNo es porque haya sido la canción más escuchada de todo carnaval. En un verso simplón y rítmico se narra la habilidad de un hombre, para acoplarse a cualquier situación de la vida que se le presente. El Camaleón es un animal que puede cambiar de color, pasar desapercibido y con eso sobrevivir, y cuando se pueda atacar. El carnaval de Autlán cocinó a un camaleón.
Justo en pleno carnaval se registraron los siete aspirantes del PRI a la presidencia municipal de Autlán. Alfonso Aréchiga, Rogelio Morán, Alfonso Alvarado, Manuel Joya, Carlos Borbón y Salvador Álvarez. Por cuotas de partido, el boleto a la encuesta les costó ocho mil pesos. Algunas postulaciones no sorprenden, pero la del Camaleón sí.
Y lo digo con todo respeto porque él mismo, para su publicidad en radio parodió la multicitada Camaleón, Carlos Borbón. Hombre de rancho, San Pedro por cierto, ganadero, administrador de la Plaza de toros Alberto Balderas durante el periodo de Armando Pérez Oliva, su postulación sorprende a un sector del tendido.
A otros no, es claro que con sus botas y texana negra sus posibles seguidores están en las poblaciones de Autlán, con la gente del campo, con los amantes del jaripeo, a quienes les presta sus toros (dicen los que saben su ganadería es de las mejores) para sus fiestas, sin cobrarles un peso.
Hay rumores fuertes aunque atrasados, que afirmaban que era precisamente Armando Pérez Oliva, quien apoyaría al Camaleón Carlos Borbón, y es que se decía que el ganadero aportaría románticos billetes la campaña del ahora diputado. Carlos Borbón tiene razones de sobra para convertirse en Camaleón.
Porque las preferencias priistas se centran en dos candidatos, de corrientes diferentes. Manuel Joya Adame, médico y comerciante autlense aunque radicado en Manzanillo, se registró y al parecer es quien encabeza las preferencias. Su trayectoria de partido y el apoyo que de reojo le dan los círculos fuertes del priismo estatal. Además puede ser el académicamente más preparado y por su edad quien más pueda generar confianza.
Y es que el otro candidato reconocido es Alfonso Alvarado, Ponche le dicen. Su imagen joven represente ciertamente de la juventud del partido, que sin apoyo caudillista se impulsa a través de su propio trabajo y la visión electoral que tienen miembros del partido. Es comerciante, maestro, asesor de Ayuntamientos.
Se le vinculó fuerte con Armando Pérez Oliva, y es que fue su secretario particular cuando APO fue presidente municipal. Pero el diputado y en una entrevista que tuve con él durante un mitín de Ramiro Hernández, se divorció de Ponche, no de buena manera, un tanto infantil diría: “Doctor, Ponche ha decidido participar en el proceso interno ¿Lo va a apoyar? No yo creo que uno como diputado tiene que ser neutral y así será. No lo detengo, está en su derecho, pero un diputado tiene que ser neutral (algunas preguntas mareadoras) ¿Se integra a la precampaña del Ramiro para gobernador? Sí, Ramiro es compañero de fracción en el congreso y me uno a él”. No quedamos en la imparcialidad del diputado pues.
En fin. Carlos Borbón tendrá que aprovechar los atributos de la canción que usó para su promoción, porque quizá ni el fuerte apoyo del sector campesiono priista le alcance para ganar la elección interna de su partido, pero sí para tomar el color que le convenga, para regresar a esa plaza de toros a dónde tan bien le va y donde tan felices hace a todos, porque fuera de ella su imagen ranchera fue rebasada por un Autlán que hace tiempo dejó de ser rancho.