: Calaveras a Columnistas
por: Efrén Rangel UribeLa Parca ya regresó,
donde escriben los artistas,
ella estulta preguntó,
¿Dónde están los columnistas?
Su sorpresa fue mortal,
pues los tétricos excesos,
en lo otrora escultural,
encontró cuerpos obesos.
Impávida y diligente,
cual buena Diva indiscreta,
dijo este caso es urgente,
debo ponerlos a dieta.
Hoy anda Carlos Efrén,
sudando las gota gorda,
su calaca escribe bien,
y es a la crítica sorda.
A los muertos del panteón,
lanza fúnebre lamento;
“quiero tener la ocasión,
de escribir un muerto-cuento”.
Llorando a moco tendido,
extraña la torta ahogada;
dice en póstumo quejido,
¿Ni siquiera una tostada?
Martha escucha los lamentos,
y decide ir a su lado,
llevando los alimentos,
que Carlos ha reclamado.
¿A dónde con tanta prisa?
Pregunta la Cortesana;
Martha esboza una sonrisa,
y dice: “Sólo es botana”.
Ocho tortas, seis tostadas,
y un litro de coca fría,
se quedaron incautadas,
en una tumba vacía.
Martha está en el cementerio,
y entre otros muchos asuntos,
se dedica al magisterio,
dando clase a los difuntos.
Dicen que los itesianos,
siguen narrando sucesos;
con quejidos infrahumanos,
ahora son los puros huesos.
La Tilica impertinente,
por poco olvida a Molgado,
dijo: “el famoso escribiente,
lo necesito a mi lado.”
Luego con aire meloso,
tétrica dijo la Diva;
“vivo fue medio cremoso
e irreverente antichiva.”
“Por abuzar de la pluma,
en su falsa apología,
será calavera puma,
en una tumba vacía.”
Yace el otrora galán,
pagando eterno pecado,
donde los muertos están,
luce uniforme rayado.
En el rumbo sepulcral,
me falta el de La Jirafa,
aunque tira a intelectual,
conmigo será piltrafa.
Eso dijo la Tilica,
y se fue a Ciudad Guzmán.
ahora muertos critica,
el joven Milton Iván.
Con un gélido lamento,
intenta arreglar entuertos,
convoca a escribir un cuento,
a literatos ya muertos.
El premio como es costumbre,
en el mundo del saber,
sólo es evitar la lumbre,
que promete Lucifer.
Van las plumas tormentosas,
pelando filosos dientes,
exigen en negras fosas,
que los muertos sean sus clientes.
En el último momento,
donde los muertos están,
dijeron con un lamento;
¡Que venga también Fabián!
Con un tétrico recato,
y beatitud repentina,
“necesito que sea beato”
argumentó la Catrina.
Sea soltero empedernido,
y bueno para rezar,
y se sienta consentido,
si lo invitan a cenar.
Que sea muy mono el muchacho,
y en las fotos diligente,
no le hace que sea borracho,
yo lo amaré eternamente.
Fabián quedó a la medida,
de nupciales intenciones,
es calaca consentida,
junto a los demás bribones.
29 de Octubre de 2009 a las 12:24
muy buenas, estamos en espera de las de los politicos de la region
29 de Octubre de 2009 a las 20:23
Jajajaja, muchas gracias por las calaveras, muy buenas y ahora si que atizó con ganas a Molgado, pero él se pone de modo, así que ni hablar.
Un abrazo huesudo y frío
30 de Octubre de 2009 a las 8:07
Ji, ji, ¡Orale! Esos columnistas, alguien tenía que decirles algo.
30 de Octubre de 2009 a las 17:35
Sin duda me han pegado con tubo!!! jajajaja. Don Efrén como siempre una gran calidad de calaveras, muchas gracias. Es evidente el talento que tiene para este asunto.