: Boteros y no por famosos…

por: Martha V. Sandoval

México, el segundo país más obeso del mundo después de Estados Unidos -yo no se por qué tanto afán de seguirle los pasos al país vecino-. Se vive un problema de salud pública que no sólo se debe a la mala alimentación sino a una serie de factores que nos orillan a una dieta con alto contenido de carbohidratos y poco o nada de ejercicio.

La obesidad de los habitantes de USA y de México son diferentes, en el primero se debe a su “calidad de vida” capacidad de consumo, mucho trabajo y poca cocina en casa, además de que en la mayoría de sus cadenas de restaurantes sirven prominentes bufetes, hay un MacDonald’s a cada esquina y la gente paga por comer bien, lo mejor que pueda.

En México la situación es otra, la población no tiene tanta capacidad económica, sin embargo, las mamás no pueden cocinar en casa porque tienen que ir a trabajar, así que dejar un paquete de sopas maruchan, hoy en día los niños ya saben calentar agua, o bien, se preparan un sándwich con mermelada, con mayonesa o con frijoles.

La mayoría desayuna cereal, que con 100 o 150 kalorías son carbohidratos que se transforman en azúcares, los cuales aportan mucho a la energía, pero resulta que en el transcurso del día no se gasta lo consumido, pues las niñas ya no brincan soga en la escuela, ni juegan resorte, ni los niños juegan a “la trais”, choyita o encantados, la actividad es ganarle la carrera al Mario Bros y a todos los videojuegos existentes.

Por la noche es igual, se cena pan con leche y cuando la mamá cocina prepara sopa de fideo, arroz, frijolitos, chilaquiles, eso si, acompañados con su respectivo bolillo y/o tortilla. Comemos carbohidratos permanentemente y muchas veces sólo eso y no porque no guste la carne, sino porque el gasto no suele ser suficiente. Muchas familias sólo comen carne una vez a la semana.

Los niños en la escuela comen duritos, dulces, donas, refrescos y los padres en sus trabajos comen tacos dorados estilando de aceite, tacos al vapor de papa y de frijol, molletes y demás cosas deliciosas que no dejan de ser carbohidratos y que se van almacenando en nuestro cuerpo.

A todo esto le sumamos un nulo horario de alimentos, comemos cuando podemos, cuando nos acordamos, cuando tenemos tiempo, lo que provoca que el cuerpo almacene todos esos carbohidratos pues no sabe si mañana le vas a dar de comer, por lo tanto tiene que reservar energía, con el tiempo, eso se convierte en grasa, en lonjas, hipertensión, obesidad, diabetes.

El riesgo ya es mayor, tanto, que sorprende ver a instituciones de salud, cámaras industriales, de comercio, medios de comunicación, asociaciones civiles y empresas privadas trabajando en programas que nos permitan perder kilos, que nos alienten a hacer ejercicio, por lo menos que nos animen a comer mejor y les aseguro que muchos lo quieren, pero para algunos no es posible, no cuando vas al mercado y te encuentras el kilo de jitomate a más de 20 pesos, el pepino a 15, no se diga a otras frutas de 30 pesos en adelante, el kilo de pollo a 40, el de res a 60, el pescado por las nubes.

Si no se tiene gimnasio se puede salir a caminar a las calles o a los parques, pero desgraciadamente cierran a las seis de la tarde y las calles con lámparas fundidas generan temor. La mañana es un buen horario y por ahí decía un comercial: “gánale al entro muy temprano” pero entrar a las 7 de la mañana al trabajo y tener que viajar hora y media para llegar te haría ver como un loco levantándote a las 4 de la mañana para poder ejercitarte y duermiéndote a la una de la mañana, tampoco es sano.

Podrían sonar a pretextos, pero es una realidad, son los motivos más comunes, es una mala calidad de vida la que nos orilla es esta obesidad. De verdad que me gustaría pagar una ensalada de 45 pesos a la hora de la comida, pero mi presupuesto es de 20 y sólo puedo comer taquitos de cinco pesos.

Si se viviera con menos estrés, con menos preocupación por sacar el chivo del día la gente pensaría más en su salud, aun así con todo y eso, muchos lo hacen, pues no se puede imaginar un México lleno de Boteros.

Moraleja:

A ponernos los tenis, intentemos cambiar algunos hábitos.

2 Respuestas a “Boteros y no por famosos…”

  1. Mary Chuy Hernández Dice:

    México lindo y querido… Definitivamente Martha, tenemos muy malas costumbres alimentarias… y aunado a la pobreza tan añeja, ahora tenemos los nuevos estilos de vida.
    Y es que si la mujer trabaja, malo, porque descuida a la familia.
    Si no trabaja, malo, porque la cuida pero no aporta dinero para la alimentación. Y de nada sirve disponer de bastante tiempo si no se tiene dinero para cocinarles rico y planear optimamente su dieta.
    Recomiendan 3 vasos de leche por persona al día; consumir frutas y verduras. En familias numerosas… Cómo puedes cubrir esas necesidades?? Terminas llenándoles la panza con lo que tienes a la mano: tortillas, pan, etc.
    Y con el salario mínimo tan raquítico, menos aún.
    Saludos…

  2. Martha V. Sandoval Dice:

    Así es Mary Chuy, la obesidad es un problema de fondo y tenemos que pensar seriamente en qué hacer con ello, pues al paso que vamos seremos en un par de años el país más gordo del mundo y creo que necesitamos más que una dieta y ejercicio y para dejar de serlo.

Deja una Respuesta