: Blindados con papel aluminio
por: Martha V. Sandoval“La economía del país está Blindada” dijo Felipe Calderón. Será la economía de los altos funcionarios que con sus jugosos salarios no resienten el aumento de la gasolina, de los productos básicos; no tienen que pedir prestado para pagar la renta y el gas.
Ese blindaje tiene que estar fracturado y como siempre, los desprotegidos son a lo que políticamente se le llama “minorías” a los asalariados, a las amas de casa que tienen que estirar el gasto todos los días, a los microchangarros, a esos escasas personas de oficios, artesanos, jardineros, plomeros. Y es que si de algún lado se puede fracturar el blindaje es del lado donde no se pudo pagar por uno de primera calidad.
La economía en México se encuentra de maravilla, pero nadie puede pagar sus hipotecas; circula poco dinero en efectivo, todo se paga con plásticos con altos intereses de los que seguramente se habrá de pagar más intereses, es un ciclo vicioso, es un escudo de papel que se vendió como acero.
Si los pueblos ya algunos lucían tristes, desolados, con muchas necesidades, ahora lucen fúnebres sin remesas, la única esperanza que les queda es poder comer de lo que cultivan y a veces ni eso, pues las tierras ya no son de esa gente y muchas otras fueron sobre explotadas, que ya ni maleza sale. En esos lugares el blindaje nada más se prometió con programas de desarrollo social, de apoyo al campo, a la educación y de lo que sólo les llegaron mil 500 pesos durante unos meses, suficientes para sobrevivir los mismos, pero nunca útiles para un proyecto a largo plazo, de estabilidad, sólo fue una felicidad efímera.
Los mexicanos nos hemos acostumbrado a eso, a recibir regalitos, comidas, dinero que ponga de buenas, que nos haga sentir que se acordaron y que no estamos tan mal, pero que es como tapar el sol con un dedo.
Moraleja:
Somos tan dependientes de los Estados Unidos de América que ese supuesto blindaje sirve para lo mismo que una lata de aluminio para frenar un misil.