: Arbolito

por: Carlos Efrén Rangel

El año pasado la Escuela Preparatoria Regional de Autlán (EPRA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) cambió sus tradicionales instalaciones sobre la Avenida Independencia Nacional por unas más grandes de la zona sur de la ciudad, muy cercana a las ladrilleras. Cuando se fueron y las instalaciones frente al Hospital del Seguro Social pasaron a manos del Centro Universitario de la Costa Sur, el también tradicional árbol de tule que se encontraba fuera se secó, provocando consigo una serie de enfrentamientos, declaraciones y situaciones por demás chuscas y dignas de mención.

El Grupo Ecológico Autlense (GEA) que nació precisamente en la EPRA y que es dirigido por Ignacio Arroyo Verástegui acusó al CUCSur de secar intecionalmente al árbol, pues argumentaron estorbaba en los planes para las nuevas instalaciones y calificaron el hecho de que se secara como un atentado a la vida vegetal del municipio. Se manifestaron por distintos medios, dieron declaraciones a la prensa acusando a la UdeG de la muerte del árbol, colgaron pancartas en el árbol seco denunciando la muerte y en también en la gran Ceiba que está en la otra esquina.
Por su parte el CUCSur se defendió, argumentó que el árbol no le estorbaba en sus planes ni había intenciones de secarlo, que su muerte se debió a que fue atacado por un hongo que provocó la caída de las hojas y que poco a poco el árbol se secara.
El tiempo pasó y el hecho dejó ver en sí mismo varios enfoques, para empezar una postura poco clara de la UdeG que nunca mostró pruebas de lo que dijo, e intentó restarle importancia, y también un aprovechamiento de marea mediática que usó el GEA para que su movimiento fuera más notorio.
Al fin la semana pasada el árbol fue derribado por personal del Ayuntamiento de Autlán, y con el permiso de la Jefatura de Ecología. Las reacciones no se hicieron esperar, la tumba del árbol regresó a la agenda noticiosa y volvieron las descalificaciones del GEA para con el CUCSur y el señalamiento de que el árbol no murió solo si no envenenado.
La jefatura de Ecología del gobierno municipal relacionada directamente con el hecho, también levantó la mano y su titular, Marcelino Arreola aseguró que el Tule fue tumbado porque ya como estaba generaba riesgos a la población pues podría derrumbarse, y así la corriente informativa llegó nuevamente con el tronco cortado y hecho pedazos.
GEA aseguró que defenderá todas las causas en las que por afán de progreso sin respeto al medio ambiente se dañe a cualquier árbol y el CUCSur guardó silencio, recordando aquella frase milenaria que reza que el que calla otorga. GEA aseguró que el Tule tenía también una carga simbólica por ser el árbol más importante de la institución donde nació. Y Ecología aseguró que su acción fue legal, que el árbol se secó solo.
Y con toda esa actividad, con todas esas protestas llegó el anuncio que merece esta columna, en el lugar del viejo Tule será plantado uno nuevo, que se cuidará y servirá para lo mismo que servía el otro: dará una sombra formidable que le alegrará la vida a los universitarios, a los vendedores de tejuino que visiten el lugar y que será casa de varios pajarillos que por lo pronto se quedaron sin donde anidar.
Si el árbol fue envenenado o se enfermó solo. Si GEA sólo pretendía salir en los medios y aprovechar el relajo para figurar. Si la Jefatura de Ecología actúo tibiamente y no investigó el hecho, si fue una mano natural o una mano humana la que secó el árbol. Lo más seguro es que nunca lo sepamos y la verdad es ni importa. Lo que sí habrá que rescatar es que gracias a todo ese movimiento habrá un árbol nuevo, que tendrá todas las maravillas que GEA expuso del anterior y que se perdieron y CUCSur y Ecología tendrán su imagen limpia pues argumentan con eso que quieren un árbol ahí y todos lograron su cometido. Todos cumplieron con su objetivo y ahora todos serán felices.
¿No podríamos ponernos de acuerdo siempre, aunque eso genere una que otra ampollita?
Hasta el viernes en esta columna arbolera y ecologista.

6 Respuestas a “Arbolito”

  1. humberto santana Dice:

    Este no fue un cuento ¿Verdad? a lo mejor quedaría como un buen tema al estilo Allan Poe. O a lo mejor Holmes. O que se yo.

  2. Martha V. Sandoval Dice:

    Finalmete el acuerdono no fue del todo favorable para la bifronda de Autlán, porque si se tala un árbol de esas magnitudes, obligatoriamente se tienen que plantar varios, no uno, no tengo el dato exacto, pero cuando se tala un árbol grande y ya añejo creoque se tienen que plantar por lo menos 50 arbolitos.
    prometo buscar bien el dato, pero si a este grupo de la EPRA le interesa tanto la ecología, pues que se pongan listos y exijan que se planten más árboles.
    Además la universidad debería contemplar en su proyecto áreas verdes.

  3. Carlos Efrén Rangel Dice:

    Humberto no fue un cuento. Es un asunto de la vida real.

  4. humberto santana Dice:

    Esos que presumen de ecológicos, Autlán tiene muchos cerros pelones, que se pongan a cavar y a plantar árboles y se dejen de payasadas.

  5. Karem Dice:

    Efrén, ¿en dónde estuvo GEA cuando derribaron un gran número de árboles, también añejos, a la entrada de Gdl a Autlán con el pretexto de hacer de doble carril el ingreso?, Digo, porque ahí que quedó completamente pelón de árboles, que si mi memoria no es flaca, estaban a lo largo de todo el camino.
    O volvemos a aquello de “sólo si me daña a mi directamente hablo”, porque obviamente todos los que egresamos de EPRA, teníamos una estimación especial por ese árbol. Y los otros, ¿son menos importantes porque no estaban afuera de la EPRA?

  6. omar Dice:

    Pues poniendo un ejemplo similar, cuando se armo la trifulca por el arbol de chapalita, ahi un poco llenondonos mas de fondo, esa disputa fue por un protesta de la gente, por no dejar al gobierno haga lo que quisiera, esta disputa no tendra otros tintes mas de fonde, que el solo arbol.

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