: Anécdota de la semana
por: Martha V. SandovalLa base de bomberos a 5 minutos del siniestro y nada podía hacerse, un par de minutos más y la columna de humo negro que se levantaba sobre la finca ubicada en la calle Juárez en el municipio de Tonalá comenzaba a llamar la atención de comerciantes y visitantes del tradicional tianguis de los jueves.
Yo estaba tranquilamente en la oficina, haciendo lo habitual, mis funciones son de reportera así que cuando me enteré del incendió salí corriendo para ver, así como lo escuchan, captar la noticia fresca y las mejores fotos por si los reporteros llegaban tarde, pero una vez que estaba ahí comencé a pensar otras cosas que nada tenían que ver con mi profesión, sino con la ayuda al prójimo.
Ya habían pasado más de 10 minutos que había comenzado el incendio, justo en la calle ocupada por los tianguistas, con cientos de puesto y peor aun con calles cerradas por motivos de obra pública, el panorama comenzaba a pintar muy mal.
Cuando llegué al lugar, los comerciantes apenas guardaban su mercancía y corrían a resguardarla, dejando toda la infraestructura metálica en la calle, estorbando el paso a las unidades de Protección Civil y Bomberos, cientos de personas morbosas que no ayudaban en nada, sólo en estropear un poco más el operativo.
Algunas personas colaboramos con el desensamble de los puestos para permitir el paso de las unidades, pero otra docena de personas sólo se reía, se sobresaltaba y nos veía trabajar. Del otro lado de la calle otra docena de puestos que ni se inmutaron, siendo que debieron ser de los primeros en moverse pues era el ingreso, la ruta más rápida, sin embargo las pipas de bomberos tuvieron que rodear. Claro, el changarro es mucho más importante que las vidas humanas.
Este medio día también se vivió la desorganización de las autoridades de Protección Civil y Bomberos y se notó el poco respeto que se les tiene pues ninguno de los mirones obedecía sus órdenes. Todo parecía un caos y peor aun, una patrulla chocó con una lámpara dejándola inservible; uno, por el poco espacio que la gente dejaba para maniobrar y dos, los policías estaban en shock, por un buen rato sólo se volvieron espectadores de la catástrofe.
Imagínense cómo ardió la finca, era un negocio de flores artificiales, además de estar en pleno Centro Histórico, donde todas las casas están conectadas por la azotea y además poseen tanques de gas estacionarios.
Pasando todo el trama y ahora pensando tranquilamente en lo que ocurrió pienso y espero que las autoridades también, deben tener más control sobre la instalación de tianguis, el incendió lo provocó un corto circuito por las conexiones excesivas de los tianguistas en la red de luz, de la que no contribuyen con un solo peso.
También llegué a la conclusión de que nadie estamos preparados para una contingencia, como la ocurrida hoy, ni para ninguna otra, nos falta criterio, sentido común, educación y participación.
Escenas como la de hoy pueden ocurrir en cualquier momento, y nosotros podemos ser las victimas, es entonces cuando todas esas personas que se quedan como espectadores quisiéramos que nos ayudaran, entonces debemos recordar que hemos hecho para merecer esa colaboración.
Moraleja: Hay muchas formas de ayudar en una contingencia, una es ponerte la camiseta y trabajar, la otra es no estorbar como espectador.


29 de Mayo de 2006 a las 11:40
Mucho ayuda el que no estorba
29 de Mayo de 2006 a las 13:16
Es tiempo de aprender una cultura en caso de siniestros se nota a leguas que la educacion escolar en estos casos es poca o nula “Autoridades y maestros ” ponganse a trabajar.
29 de Mayo de 2006 a las 16:38
También hay que mencionar que hace falta que se tomen las medidas de seguridad correspondientes, coo tomas de agua para los bomberos y extinguidores en cada negocio. Tiene que ser algo integral, pero definitivamente la educación en esto es primordial.