: Afición
por: Carlos Efrén RangelHablaré de fútbol. No es que no me guste cómo escribe Molgado o que me halla cansado de hablar de los temas aburridos en los que sólo tengo cinco lectores. Pero hoy me dieron ganas de hablar de fútbol, o mejor dicho y para no quitarle admiradores al que escribe Desde la Banca, hablaré de lo que me gusta del fútbol. Para empezar deben saber que lo considero la cosa más importante de lo menos importante.

Imagen Vía: En linea directa
Ya se ha hablado en repetidas ocasiones cómo la dolarización de las emociones hace que se produzcan importantes mermas en el sentir del aficionado mexicano. Y tan tiene la culpa el sistema político y económico en el que vivimos, como los tarados que semana a semana prendemos el televisor para seguir las incidencias de nuestro equipo favorito. Yo me abstengo de eso.
Desde hace algunos meses que no veo a las Chivas porque cada vez que las veo pierden. La última vez que disfruté un triunfo rojiblanco fue aquella ocasión que les pusieron un baile a los argentinos del Boca Junior en el Estadio Jalisco, en la anterior Copa Libertadores (Ah, aún disfruto ese gol del Bofo).
A partir de ahí se agotó la buena suerte, cada vez que me pongo frente a la tele es para que las Chivas pierdan, lo peor es en la liguilla que no puedo abstenerme, en fin.
El fútbol es un cúmulo de símbolos que adquirimos los aficionados y nos hace sentirnos identificados con esos símbolos. Las Chivas por extensión son el equipo que más símbolos presenta en sí mismos.

Imagen Vía: ESPN Deportes
El hecho de que sean de provincia, que representen a la masa hacen que cuando menos simbólicamente no sean gratuitos los motes, las burlas que en Guadalajara se hacen acerca de los seguidores del Rebaño. Pero eso tiene un significado que llega al corazón; el pueblo, los albañiles que le vamos a las Chivas hemos sido capaces de ser triunfadores así con esas limitaciones.
Las Chivas entonces generan una motivación de superación al pueblo, que golpeado y oprimido encuentra en el deporte y en ese equipo popular un pretexto para ser triunfador.
¡Somos la mitad más uno, somos el Pueblo y el Carnaval. ¡Chivas, te llevo en el alma y cada día te quiero más!
Canta la Barra Irreverente desde la Zona A cada fin de semana.
También es un motivo para sufrir. A este pueblo mexicano le gusta sufrir, ve telenovelas y le va a Las Chivas. Es un masoquismo grande irle a los rojiblancos, pero tiene su recompensa.
Ser chiva es una apuesta a esa risa liberadora de reír hasta el final. Que dicen que es así como se ríe mejor.
Me preguntan qué haré el sábado en la noche. Es probable que vaya a un pueblo muy bonito pero que no tiene ni Sky, ni teléfono, ni internet y por televisión abierta sólo pasan canales que no son de Televisa. Lo haré para participar en un ritual de jolgorio familiar y también para no ver el clásico.
Un partido que no me sabe a nada desde que descubrí que es más agradable gritarle goles en contra al Atlas, (a esos verdaderos fanfarrones, gana-nada que se siente de la nice) que a un partido que son las televisoras quienes me venden la emoción de un clásico que no existe.
Pero cerraré mi viceral y futbolero comentario sólo con un argumento, el mejor de todos para tener esta afición por las Chivas. En un sentimiento heredado de la Conquista, considero lo mexicano valioso, importante, a cuidar.
El hecho de que cuando suena el himno nacional y los once jugadores de las Chivas saludan a la bandera me da confianza. Es entonces cuando considero sus triunfos míos, y sus derrotas mías.
Los colores, la emoción, el jugar bonito, pues serán pretextos para irle a otro equipo. Personalmente le voy a éste, y vengan las críticas expertos deportivos y atlistas ardidos.
29 de Septiembre de 2006 a las 10:12
La identidad es lo último que debemos perder, porque mucho de lo demás ya se perdió. ¡ De veras que se ve bonito que todos saludan en los honores a la bandera! no como otros.
2 de Octubre de 2006 a las 16:27
Efrén: Primero, que lástima que te consideres un aficionado de closet, de esos que nunca ven a su equipo pero celebran como si ellos mismos jugaran. Segundo, las Chivas reprentaban al equipo del pueblo porque eso eran recuerdo a mi papá diciendome de sus amigos que llegaron a jugar en Chivas solo por ser buenos jugadores, no había mafía ni nada; sin embargo, el público meta a partir de la llegada de Vergara ya no es el pueblo sino el pueblo con dinero, ¡aguas que ahí se les puede ir la identidad! Tercero, gracias por admitir que el Chivas-América ya no es un clásico sino un juego de publicidad para las televisoras. Cuarto, cierto en le himno se ven muy bonitos todos saludando, lástima que en México el himno nunca lo tocan antes de los juegos. Quinto y último, lo del Atlas sin comentarios!
2 de Octubre de 2006 a las 17:59
No soy Aficionado de Closet, neta si los veo pierden. Jajaja,
Como este partido, no lo vi, ni pensé en eso y ya ves ganaron.
El futbol está dolarizado, pero todos los equipos mi hermano, sólo que Vergara lo hace evidente.
También en CU hay Mafia, sólo que no sacan desplegados.
En la liguillas sí tocan el himno. Snif.
Comente del Atlas, que hasta parece rojinegro.