: Aclarar

por: Carlos Efrén Rangel

El cinco de agosto en la calle Aquiles Serdán en El Cerrito de Autlán, dos jóvenes, Pedro y Luis Miguel Godoy Prado de 23 y 21 años respectivamente, resultaron heridos de impacto de bala en el momento que fueron arrestados por la Policía Municipal de Autlán. El hecho ha tomado relevancia y curso. Información puntual y concreta se tiene poca, es uno de esos casos en que las investigaciones confirmarán la máxima que de nada sirven las generalizaciones.

Los puristas de los Derechos Humanos podríamos pensar que de entrada el trabajo de los dos gendarmes implicados es malo, que podría tener incluso responsabilidades penales y que si eso no, por lo menos hay un abuso a las facultades legalmente permitidas en las actividades de un policía. Que nada tiene que hacer una pistola en el arresto de una persona que no está armada y que para el sometimiento, en caso de resistencia al arresto antes estaba el uso del tolete, o del gas pimienta. Vamos, un arma de fuego son ya palabras mayores.

Para quien la defensa de los Derechos Humanos es una cosa del demonio, puesto que las Comisiones defienden delincuentes y malandrines, pensarán que el historial de problemas familiares en los que contínuamente se ven involucrados, según reportes policíacos, los hermanos Godoy Prado en donde la Policía tiene que intervenir, es quizá una razón suficiente para potarse más duros, marciales, rigurosos, en esta sociedad no debe haber espacios para los malandrines.

Ambas generalizaciones llevadas intencionalmente al extremo por este tecleador carecen en este caso concreto de fundamento. De hecho lo que le ha faltado precisamente a este caso es información puntual, de cómo sucedieron los hechos y socialmente formarnos una idea de lo ocurrido. La Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco investiga el hecho, y su trabajo será determinar si en el hecho los policías incurrieron en un delito. La visitaduría Local de la Comisión Estatal de Derechos Humanos también investiga el hecho y su trabajo será determinar si en el hecho los policías incurrieron en un exceso u omisión de las facultades que la ley les otorga.

Por lo pronto los policías Oscar Hernández Núñez y Moisés Maldonado Ortega ya fueron retirados del patrullaje y desarmados hasta que las investigaciones concluyan y se pueda determinar, en el caso de la Procuraduría si existió algún delito, y en el caso de la Comisión si hubo algún exceso u omisión de las facultades legales o también es posible, que hallan actuado con estricto apego a derecho.

El error más grande que divide a defensores de los derechos humanos y a instituciones como policías, es una natural generalización en la que el primero considera al otro gorila opresor, y el segundo al primer defensor de criminales, grupo humano al que combate. La generalización los enfrenta, los divide, los lleva a un punto donde conversar se vuelve imposible, donde uno habla en Chino Mandarín y el otro en el ruso más antiguo. “Los Policías son represores” dicen uno. “Todos siempre son delincuentes” dicen los otros y no hay espacio para el entendimiento.

El caso de El Cerrito, el más fuerte de los últimos tiempos en cuanto a una posible violación de derechos humanos por parte de policías que redundaron en lesiones calificadas, deja entrever la necesidad de la investigación, de la información, para evaluar y juzgar concreta y particularmente los hechos ocurridos. Por este hecho calificar a la Policía de Autlán como represora, sería un error. Igual de grande como decir que la Comisión defiende a delincuentes.

Si se comprueba que los policías cometieron un delito lo tienen qué pagar. Si se comprueba que abusaron de sus facultades se tiene que tomar las medidas necesarias para que el hecho por ningún motivo vuelva a ocurrir, en cualquiera que hallan sido las circunstancias. Lo que no le conviene ni a la policía, ni a la Procuraduría, ni a Derechos Humanos y menos a la sociedad es que este caso se olvide sin veredicto final y no aprendamos de él y le abra la puerta a que otros similares ocurran. Si se comprueba que ni cometieron un delito, ni abusaron de sus facultades, la sociedad tiene que limpiarlos de toda culpa y sospecha. Porque así como estamos, así no le conviene a nadie.

4 Respuestas a “Aclarar”

  1. HUMBERTO SANTANA Dice:

    Estos hechos siempre estarán en el filo de la navaja. Una cosa es cierta, tanto sociedad como autoridades aún nos falta mucho para que la práctica de valores no permita que sucedan.
    Siempre será mejor prevenir que lamentar. Lo peor es que luego estas cuestiones se politizan… entonces valió sorbete.

  2. Martha V. Sandoval Dice:

    Este tipo de hechos ocurre frecuentemente y nunca se les da una solución concreta y éstos continúan.
    Por ejemplo, en el caso particular de la colonia Jalisco, los patrulleros detienen a los delincuentes después de un pleito a palos, pedradas y armas punzo cortantes, después de eso llegan las mamás de los pandilleros quienes dicen que sus hijos son incapaces de hacer daño a nadie y se agarran a bolsazos, escobazos, cachetadas y como pueden, por lo que la autoridad termina utilizando recursos más agresivos ahora no sólo contra los delincuentes, sino contra las mamás de los mismos y como siempre, terminan policías y delincuentes encerrados y bajo investigación.
    Entonces pensemos, quienes están haciendo mal y que se está haciendo mal.

    Un tema definitivamente polémico.

  3. E. Ivan Herrera Ibarra Dice:

    comparto totalmente contigo martha lo que dices, la educacion se mama en casa, y los hijos son capaces (no todos) de hacer circo maroma y teatro de que ellos nunca hacen nada, cuando se enfrentan a veces a las adicciones

  4. Columnistas » Archivo del Blog » Explicaron Dice:

    [...] el antecedente. Pueden leer la historia completa acá o bien acceder a la versión resumida a continuación: el cinco de agosto en la calle Aquiles [...]

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