: Aberrante

por: Carlos Efrén Rangel

Ofrezco a mis cinco lectores una disculpa por tratar un tema aburrido en vacaciones. Es aburrido porque trata de política, diputados y sus acostumbradas demostraciones de brillantez mental y compromiso con la ciudadanía (para quien no lo noto en la frase anterior fui mucho muy sarcástico). Pero aún aburrido el asunto es trascendente y por momentos ofende. Cae más pronto un hablador que un cojo. Apenas hace una semana grupos políticos de todas las corrientes hablaban de equidad de género y de proteger a la mujer y una semana después la bancada panista las utiliza como pieza de cambio. Así de irresponsable.

A punto estaba de aprobarse una ley que en el estado de Jalisco protegía a las víctimas de la violencia intrafamiliar: con centros de readaptación especiales para los generadores de violencia, con albergues para las víctimas y sus hijos, con sanciones para los funcionarios que no dieran correcto seguimiento a los casos de violencia. Las reformas promovidas por la Comisión de Equidad de Género fueron debidamente apoyadas por los diputados del PAN en las comisiones que ellos presiden y por las que pasó la propuesta.

Sin embargo al momento de llegar al pleno algo pasó. La versión oficial del legislador Gustavo González hubo un textual: “rompimiento de acuerdos legislativos”, eso implica que el Partido Revolucionario Institucional cuestionó reformas en reglamentación de inversión privada en obra pública lo que molestó a los panistas. Por lo que retiraron el punto en que se aprobaría las reformas a la ley que protege a las víctimas de la violencia.

La vieja práctica de las bancadas de tomar los acuerdos como moneda de cambio es una de las más aberrantes prácticas legislativas, tan absurdas que rayan en la estupidez y el cinismo. Los triunfos legislativos de aprobar más reformas que sirvan más a cada uno de sus intereses o ideas o políticas o como guste son negociados entre las bancadas: tú me apoyas en esto y yo en esto otro, es la negociación más vil, el acuerdo más cobarde.

La naturaleza de los legisladores es discutir qué es lo mejor para los ciudadanos, de acuerdo a sus corrientes ideológicas y defender precisamente qué es lo más prudente, lo más viable y reglamentarlo, hacerlo ley. En casos como éste es cuando los llamados intereses políticas terminan por echar abajo avances sociales, avances jurídicos.

¿El PRI pierde porque no se aprueba una ley que por lo menos dejará bases más sólidas para combatir un verdadero cáncer social? Lo más seguro es que no. ¿El PAN gana algo? Lo más seguro es que tampoco. Pero el berrinche quien se los quita. Lo expuesto que se dejan cuando hace unas semanas pregonaban actores políticos del PAN equidad, esfuerzo de las instituciones por precisamente promover estos cambios.

En la hora buena el solucionar la violencia de género no importó, tuvo más peso ganar terreno en otro asunto que nada tiene qué ver con eso. ¿La iniciativa tenía errores? ¿Había que corregir algo? ¿Había algo que mejorar? Quien sabe, esa no era la discusión. La discusión es que el bienestar de las mujeres no importó tanto como ganar una partida. ¿Algo le falta a la regulación de capital privado en obra pública? Que se discuta en ese tema. Usar un tema para negociar otro es aberrante y clara muestra de la brillantez mental y compromiso con la ciudadanía que en este caso tuvo la ilustre bancada mayoritaria del Congreso local. Y sí, fui muy sarcástico y mentiroso con mi último comentario.

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