: ¿Por qué desde la banca?

por: Oscar Molgado

Se terminaron las vacaciones obligadas y aquí estoy de nuevo con la fiel costumbre de escribir cada martes para mis fieles dos lectores (que quizá ya perdí). En mi ausencia han ocurrido muchas cosas de importancia en el deporte que me hubiera encantado comentar en este espacio, pero las circunstancias me lo impidieron y hacerlo hoy sería inadecuado, solo quiero dejar algo claro: Nery Castillo está vetado en mis columnas, no volveré a tocar ese tema al menos que el “mexicano” se decida a hacernos el favor de jugar para nuestro país, claro si su respetable novia está de acuerdo.

El día de hoy quiero compartir por primera y única vez la verdadera historia de por qué mi columna tiene como nombre desde la banca. Sé bien que usted lee este espacio para conocer mi opinión a cerca del buen sabor de boca que me deja el tri de Hugo, de lo increíble de que Jared se la pase casi toda la temporada sin anotar en Cruz Azul y venga a Monterrey para resolver el partido en 10 segundos o peor aún, de la terrible crisis de nuestro balompié por la ausencia de un centrodelantero que no sea Borgetti. A pesar de que hay mucha tela para cortar, me aferro a la idea de contar mi historia solo porque hoy reiniciamos el camino de columnistas, así que con permiso, lo haré.

Todo sucedió en un partido de semifinales de la liga amateur donde yo jugaba, esa tarde no alinie porque estaba suspendido debido a que me habían expulsado en el juego de cuartos de final. Resignado, tuve que disfrutar de la disputa por el pase a la final desde el desconocido mundo del banquillo de suplentes.

La contienda fue épica, el marcador se mantenía intacto hasta los 85 minutos, el empuje, las ganas, el corazón de mis compañeros por ganar el juego contrastaban con mi sufrimiento y angustia de ver que no podía hacer nada para ayudarles, el área técnica era poco terreno para mis pasos de desesperación que cada vez eran más frecuentes. De pronto un disparo de un viejo amigo sacudió la red y nos puso a soñar que podíamos jugar la final, restaban dos minutos en el reloj y la misión para nuestros adversarios parecía titánica.

Quizá hayan sido los minutos más largos de mi vida, pero el cronómetro llevaba muletas porque no avanzaba, así eso le dió tiempo al rival para que en un parpadeo igualara el marcador y mandara a tiempo extra con la regla del gol de oro. Mis compañeros estaban exhaustos, los cambios se habían hecho ya y en el banquillo solo quedaba un tipo que moría de ganas por entrar, pero las circunstancias se lo impedían.

Mi angustia se hizo más grande, aquella expulsión un juego atrás me estaba costando muy cara, tanto que me estaba perdiendo del momento más importante de la temporada, pero lo peor estaba por venir: a los 8 minutos del primer tiempo extra, en un contragolpe, un derechazo marcó para siempre nuestra suerte y nos marginó de una final, el tipo corrió como venado y mis compañeros jamás pudieron alcanzarlo. Teníamos todo para ser finalistas y nos quedamos sin nada.

Fue entonces que lo comprendí: no hay lugar en un estadio, en una cancha que se pueda comparar con el sufrimiento de estar atado a una banca, desde ahí se sufre, se ríe, se grita, se anhela, se desea, se construyen los sueños. La banca es un lugar que nadie quiere porque ahí se descubren los grandes miedos, la imposibilidad de ayudar a tus compañeros te cansa tal vez más que correr durante 90 minutos. La banca es un lugar terrible para un futbolísta pero no para un escritor, que con la mirada atenta sabe que no hay mejor lugar para vivir el deporte, para hablar de él. Estar cerca te permite ver las cosas como son, sin tapujos, con lo biceral que puede ser el fanátismo pero con la objetividad que demanda el decir la verdad.

Si usted alguna vez se preguntó ¿por qué desde la banca? Ahora ya lo sabe, todo nace una experiencia de la vida cotidiana, misma que ahora me permite afirmar que no hay mejor lugar para vivir y hablar de los deportes que desde la banca.

3 Respuestas a “¿Por qué desde la banca?”

  1. Carlos Efrén Rangel Dice:

    Interesante historia señor.
    Pero no le saque a hablar de Nery mandiles, es interesante como Hego Sánchez lo defiende a capa y espada.

  2. Oscar Dice:

    Jajaja la verdad es que no pienso desgastarme en hablar de Nery, el tipo ya ha dado serias muestras de que jugar para México no le interesa, muy a pesar de lo que Hugo diga. El tema está cerrado, Nery prefiere a su novia que a nuestro futbol. Hugo Sanchez lo podrá defender, pero es evidente que el penta no le ha llegado al precio y la verdad ojalá no le llegue, yo apostaría más por conservar a Guardado, Morales, Salcido, Pineda y compañía por el sector izquierdo que jugarmela con alguien que no nunca ha vestido una camiseta de selección nacional.

  3. HUMBERTO SANTANA Dice:

    snif, snif, Joven Molgado ¿Quién no ha sufrido desde la banca? no solo en el fútbol, en muchas otras cosas en la vida, lo comprendo.
    Nery no nos hará campeones del mundo, es lo mismo si su novia le da o no permiso de ser verde.

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