: ¿Cómo olvidar?

por: Selene Chávez Tejeda

Es una pregunta que tiene muchas direcciones, ¿Cómo olvidar la mañana en que la ciudad de Guadalajara se sintió vulnerable, en que recordamos nuestras raíces y nuestra religión con más fuerza, en que nos convertimos en defensores y superhéroes por un momento?, todo por un solo hecho. ¿Cómo olvidar los rumores de peligro en el sector Reforma y la nota del 21 de abril de la periodista Alejandra Xanic en donde mencionaba la alarma de lo vecinos de Gante por descarga de solventes supuestamente provenientes de la Aceitera La Central? ¿Cómo olvidar 14 años de olvido?

¿Cómo olvidar a los medios?
El martes de 21 de abril de 1992, los vecinos de la calle Pedro de Gante acudieron con desesperación a los medios de comunicación para quejarse de un extraño olor a gas que emanaba de las alcantarillas tras la lenta respuesta de diversas autoridades ante el hecho.
La mañana del día 22 México se levantó con una sola noticia: a las 10:09 hrs ocurrió la primera de una decena de explosiones que destrozaron más de 13 km. de calles. La ciudad se convirtió en el foco de atención mundial, los medios se dirigieron a la zona y no faltaron curiosos más que colaboradores. Casas sin paredes, personas sin miembros, coches en techos fueron las primeras imágenes que los medios publicitaron mundialmente y que cambiaron así la Catedral, el hospicio Cabañas y El Estadio Jalisco, como imágenes que ya no eran tan recordadas de una Guadalajara lastimada y en llanto.
¿Cómo olvidar a los gobernantes?

Calle Gante

La visión gubernamental no se hizo esperar, Cosio en sus ruedas de prensa en las que se deslindaba de responsabilidad y conocimiento de todos menos de La Central y de Dau Flores. Por otro lado el Presidente Gortari con sus visitas guiadas en la zona afectada prometiendo restaurar daños que ya estaban hechos y no se podían reparar.
Es imposible dejar atrás la maquinaría pesada que entró en las calles removiendo escombros a tan solo diez horas del desastre, con la cínica intención de esconder el creciente numero de cadáveres que minuto a minuto aparecían.
¿Cómo olvidar la negligencia de las autoridades? Las excusas cada vez más superficiales que detenían los procesos de investigación por miedo a descubrir posible corrupción por parte del gobierno. Aunque los estudiosos externos y los afectados apuntaban a un culpable: PEMEX las autoridades nunca buscaron sobre esa dirección sino que se enfocaron en la industria privada para atacarla como medio para deslindar responsabilidades.
¿Cómo olvidar a los ciudadanos que dejaron atrás sus casas evacuados con temor de vivir sobre una bomba de tiempo? Como olvidar los que aun inciertos de las razones y el peligro de las calles destrozadas, se dirigieron a prestar sus servicios como palas humanas y levanta cuerpos, como psicólogos, doctores y terapeutas de aquellos que lo habían perdido todo.
Pero sobre todo, ¿Cómo es posible que olvidemos siendo ciudadanos de esta ciudad, a todos aquellos que dejaron su vida un miércoles por la mañana? No me es posible asimilar el olvido de miles de personas que mientras dormían, desayunaban, caminaban o se bañaban dentro de la “seguridad” de sus hogares escucharon un estruendo, crujido de muros y metal doblándose, algunos con suerte vivieron para contar o callar, pero cientos de ellos ni siquiera regresaron a la luz para descansar con su familia en un sepulcro, ahora pertenecen al asfalto de las calles céntricas de la ciudad. ¿Cómo olvidar a los sobrevivientes sin familia sin hogar, sin patrimonio que aun así lucharon por salir adelante, marcharon por sus derechos y aunque fueron callados infinidad de veces continuaron gritando verdades? Estos que después de 14 años siguen esperando las promesas que no se cumplieron, mientras recuerdan la mañana en que su vida se quebró y la esperanza y solidaridad de vecinos y amigos tomó un nuevo significado.
Es por esto que me es imposible olvidar, aunque los medios, las autoridades y los mismos ciudadanos ya lo hayan hecho. Recordar es revivir, y es necesario recordar lo vulnerable que somos y los humanos que podemos llegar a ser por un hecho tan fatídico. Recordemos pues una mañana cualquiera en esta ciudad, un miércoles 22 de abril en memoria de los que no regresaron.

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