: ¡Caray! Pobres inocentes
por: Alejandra P. PalafoxLa Navidad pasó y en Zapotlán el Grande, comunes fueron las escenas con familias reunidas alrededor de las fogatas a media calle al lado de la basura de las piñatas quebradas, además de la quema de palomitas, cuetitos, luces de bengala, etc. ¡Uff, pura contaminación!- dijeran mis amigos los ecologistas, sí, los que van a juntar basurita al Parque ecológico “Las Peñas”- como sea, lo rescatable es que al menos la pasaron bien. Por supuesto, la mayoría, al día siguiente amaneció con una terrible resaca, consecuencia del excesivo brindis navideño o bien, con una indigestión marca chamuco por la descomunal ingesta de tamales, atole, pozole, birria, chile de uña, guacamole, pavo, pierna, enchiladas, carne asada, refresquitos, ponche caliente, sidra, pastel, buñuelos, etc.
Excelente es que también ya el domingo es año nuevo y entonces, los buenos propósitos nos salvarán del camino del mal: los gordos a dieta y al gimnasio, los bebedores serán abstemios, los políticos honestos y así, todos dispuestos a mejorar nuestras vidas y conquistar el mundo a partir del primero de enero. ¡Ojalá esa fiebre durara todo el año!
Hoy es día de los inocentes y el origen de esta fecha – la matanza de niños recién nacidos ordenada por Herodes- poco tiene que ver con la peculiar manera de celebrar este día.
Los medios de comunicación pregonaron hoy que se contratarían diez mil albañiles mexicanos para construir el muro en la frontera de México con Estados Unidos, o que Fox se reuniría con Fidel Castro y Hugo Chávez y a nivel local, que todos los precandidatos priístas a la gobernatura del estado, declinaron a favor de Humberto Álvarez. A como está el mundo, ninguna de estas noticias sorprende, pues cada día lo surrealista e inverosímil se vuelve cotidiano que no espanta ni sorprende si no que asquea y enfada.
La que sí me sorprendió fue una de mis adolescentes hermanas que con su actuar no me produjo coraje si no risa debido a su bien encubierta habilidad rateril. Esa timadora diestramente logró agandallarse cien pesos que yo, con mi fraternal y buena fe, le entregué, cuando me compadecí ante sus bien urdidos cuentos, convirtiéndome en víctima de mi ingenuidad y olvido: “… inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se debe prestar…”
No me fue tan mal como a Manchitas – ridículo nombre impuesto a nuestra mascota por la ladronzuela arriba mencionada, postiza “madre”, la responsable del indefenso animalito- una pobre gata en celo. La infortunada Manchitas fue desterrada por unos momentos de mi hogar por mi incompasible madre que no quería verla ni en pintura. Tal enojo fue provocado por una broma de la raterilla, esa que se divirtió a costa de todos y fue por la falsa noticia de que Manchitas había deshonrado a la familia por segunda vez al resultar preñada por quién sabe cuántos gatos.
Mi madre, blanco fácil para cualquier tipo de broma, inmediatamente se puso furiosa en contra de la pobre Manchitas que dormía plácidamente en su cojín color rosa.
Buena suerte para todos de que la gata no se quejó con las autoridades de la sociedad protectora de animales por el maltrato recibido por parte de la postiza abuela que le propinó un tremendo chanclazo en el lomo.
Cuando la postiza madre, es decir, la raterilla y timadora adolescente se dio cuenta del alcance de su broma, no le quedó de otra más que detener el falso teatro para atrapar a Manchitas que corrió despavorida y sobarla. Pobre gata, hasta casi escuché que con su maullido quiso decirle a la timadora de su postiza madre: “¡ah! ¡qué buenas bromas! ¡bendito día de los inocentes!”
29 de Diciembre de 2005 a las 21:57
hola ale espero y estes gozando de tus fiestas de navidad asi como la de fin de año y que bien lo de manchitas heee jajajajajaja pero bueno siguele asi hay cosas buenas para leeer bueno al rato nos vemos para ir a un bar o
30 de Diciembre de 2005 a las 17:48
Gracias por tu comentario Juan Manuel ¡a gozar de las fiestas!